Rutinas y aislamiento en los planteles
Sexo y rendimiento deportivo: el mito de las concentraciones en el fútbol que revivió la esposa de un campeón sudamericano
Ángela Gordón, pareja del exjugador colombiano Juan Daniel Roa, detalló las estrictas reglas de los entrenadores en las horas previas a los partidos. Qué dice la ciencia médica sobre la intimidad y el descanso en el deporte de alto rendimiento.

El debate sobre si la actividad íntima previa a la competencia afecta o beneficia el rendimiento de un deportista de elite es tan antiguo como la disciplina misma. Durante décadas, entrenadores de renombre impusieron rígidos regímenes de concentración para aislar a sus planteles, bajo la premisa de que cualquier desgaste físico o distracción emocional atentaría contra la fuerza en el campo de juego.
Recientemente, el tema volvió a instalarse en la agenda del fútbol sudamericano a raíz de los testimonios de Ángela Gordón, profesional de la comunicación y esposa de Juan Daniel Roa, exfutbolista colombiano que se consagró campeón de la Copa Sudamericana con Independiente Santa Fe. A través de sus plataformas digitales, Gordón detalló cómo se gestionan esas horas previas en el entorno familiar de un atleta y rescató una emblemática postura atribuida a la leyenda brasileña Pelé.

La rutina de las concentraciones: disciplina y aislamiento
Según explicó Gordón, el margen de maniobra de la vida privada de un futbolista profesional depende exclusivamente del criterio metodológico del cuerpo técnico de turno.
"Una concentración la establece el director técnico de cada equipo. Él es quien decide cuántos días previos a un partido van a estar los jugadores concentrados y qué restricciones van a tener", detalló la comunicadora en sus redes sociales.
En la dinámica habitual del fútbol profesional, las concentraciones tienen como propósito central estandarizar los horarios de descanso, monitorear los planes de nutrición e hidratación, favorecer la cohesión del grupo y blindar al plantel de factores estresantes del exterior.
Sin embargo, ese aislamiento implica una separación temporal de las familias. "Si un jugador está concentrado, las esposas no podemos estar en la noche con él. Podemos ir a la concentración a saludarlo, pero inclusive hay algunos técnicos que también prohíben esas visitas", señaló Gordón, aludir al mito del desgaste físico previo a la competencia.

La postura de Pelé y lo que determina la ciencia médica
En su reflexión, Gordón rememoró la histórica visión de Edson Arantes do Nascimento, Pelé, quien en múltiples entrevistas a lo largo de su carrera desmitificó el supuesto perjuicio físico de la intimidad antes de saltar a la cancha.
De acuerdo con las declaraciones recordadas por la colombiana, el astro brasileño argumentaba que, lejos de restar energía, para muchos futbolistas la vivencia personal previa a un partido ayudaba a disipar la tensión nerviosa, reducir los niveles de ansiedad y lograr un estado de relajación mental óptimo antes de compromisos de alta exigencia.
Esta perspectiva coincide con las investigaciones desarrolladas por la medicina del deporte contemporánea. Diversos estudios —publicados en revistas especializadas como el Journal of Sexual Medicine— han concluido que la actividad física moderada realizada entre 10 y 12 horas antes de una prueba de esfuerzo no altera parámetros como el consumo máximo de oxígeno (VO2 máx), la fuerza muscular o la concentración de glucógeno.

Los especialistas señalan que el factor determinante no radica en la práctica en sí, sino en el impacto sobre las horas de sueño de calidad. Si el descanso nocturno se respeta y no interfiere con las pautas de recuperación del atleta, los efectos fisiológicos adversos resultan inexistentes, situando la discusión más en el plano de las rutinas psicológicas individuales de cada deportista.





