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El arrastre de las restricciones y la trampa del tipo de cambio

"Nadie gana plata en este mercado": Renault radiografía la crisis de márgenes y el sobrecosto impositivo de la industria automotriz

El presidente de la filial argentina, Pablo Sibilla, advirtió sobre la delicada situación financiera de terminales y concesionarios. Pese a lanzar la pickup Niagara en Córdoba tras una inversión de 350 millones de euros, el ejecutivo reclamó por el "castigo tributario del 12%" que sufren las exportaciones locales frente a la región.

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Pablo Sibilla, presidente de Renault Argentina

El negocio automotor argentino atraviesa un escenario complejo en el que ni las terminales ni las redes de concesionarios logran consolidar márgenes de rentabilidad sostenibles. La advertencia fue formulada por Pablo Sibilla, presidente y director general de Renault Argentina, quien trazó un diagnóstico severo sobre el estado de la actividad: el sector arrastra el impacto financiero de distorsiones pasadas y lidia con un esquema tributario que restringe severamente la competitividad de los vehículos fabricados en el país.

El análisis del máximo ejecutivo de la firma del rombo coincidió con un hito industrial relevante: la puesta en marcha de la producción en serie de la nueva pickup Renault Niagara en el histórico complejo industrial de Santa Isabel, Córdoba. Se trata del modelo número 35 fabricado en la planta cordobesa y la pieza central de un plan de inversión de 350 millones de euros. El proyecto está concebido con un perfil marcadamente exportador: entre el 50% y el 80% de su volumen (con una meta de hasta 50.000 unidades anuales) se destinará a 19 mercados internacionales, con Brasil como principal comprador.

Pese a este despliegue productivo, el diagnóstico financiero dista de ser optimista. "Realmente nadie gana plata en este mercado. No ganan ni los concesionarios ni las marcas; estamos apenas manteniendo el nivel de flotación, con la cabeza fuera del agua", sentenció Sibilla al describir la realidad operativa de la industria.

El arrastre de las restricciones y la trampa del tipo de cambio

Según detalló el directivo, la percepción pública sobre la rentabilidad del sector suele ignorar los pasivos y las pérdidas financieras generadas por las restricciones operativas de años anteriores. La imposibilidad de acceder a divisas para cancelar deudas comerciales con casas matrices y proveedores del exterior obligó a acumular fondos en pesos que sufrieron severos procesos de devaluación.

"La gente piensa que ganamos muchísima plata, pero la plata que se ganó o no se ganó en su momento nunca se pudo pagar y quedó en pesos a 350 por dólar", recordó Sibilla, aludiendo al congelamiento de deudas y al estancamiento de flujos financieros durante los esquemas de licencias de importación.

Ese escenario distorsionado afectó directamente la oferta comercial. Para administrar el cupo de divisas y priorizar componentes de producción, Renault debió interrumpir temporalmente la comercialización de modelos clave de volumen, como el Kwid o el utilitario Master. "Fue un período doloroso, no quiero volver a esas épocas", admitió el titular de la filial, remarcando que la compañía reorganizó su estrategia para basarse en plataformas globales y proyectos exportadores sostenibles.

Un castigo tributario del 12% para los autos argentinos

La viabilidad económica de la pickup Niagara pone bajo la lupa los costos fabriles locales. Al competir directamente con unidades producidas en México, Brasil o Asia en terceros mercados de América Latina, la estructura impositiva argentina se convierte en un lastre directo.

Sibilla puntualizó que un vehículo producido en la Argentina soporta una penalización tributaria promedio de casi el 12% en comparación con los estándares fiscales de otros centros productivos de la región. Si bien existen incentivos o exenciones provinciales temporales en Córdoba para proyectos de inversión masivos, estos no alcanzan a neutralizar la cascada de gravámenes nacionales y subnacionales.

Entre los tributos señalados por las terminales figuran Ingresos Brutos (aplicado en múltiples eslabones de la cadena de valor) y el Impuesto a los Créditos y Débitos Bancarios (impuesto al cheque). Aunque las automotrices unificaron su reclamo ante el Poder Ejecutivo para aliviar la carga sobre los bienes exportables, Sibilla se mostró escéptico sobre cambios de fondo en el mediano plazo: "El año que viene es un año electoral, por lo tanto, no veo que vaya a haber un cambio significativo en la parte tributaria, pero tenemos que seguir trabajando para que esa carga a la exportación sea lo menor posible".

La competencia china y los nuevos aranceles a electrificados

En paralelo a los costos locales, la apertura del mercado de importaciones reconfiguró la competencia. Respecto del avance acelerado de los fabricantes provenientes de China, Sibilla advirtió que varias automotrices de ese origen aplican políticas de precios agresivas debido a la desaceleración de su propio mercado interno.

"Las empresas chinas están vendiendo inclusive por debajo del costo en muchos mercados porque su plaza interna hoy no es rentable y buscan conquistar otras regiones", señaló el directivo. Frente a este fenómeno, recordó que bloques centrales como la Unión Europea y Estados Unidos han implementado barreras y aranceles compensatorios, sugiriendo que la Argentina debería monitorear atentamente el impacto de estas prácticas sobre la industria local.

Por otro lado, la reciente actualización del régimen de importación para vehículos híbridos y eléctricos —que elevó a u$s 35.000 el límite de valor FOB para acceder a cupos arancelarios preferenciales— alteró la dinámica comercial.

El esquema dispone de un cupo total de 50.000 unidades con beneficio arancelario, repartido en partes iguales (25.000 unidades cada uno) entre las terminales radicadas en el país y los importadores no radicados. Para Renault, el nuevo techo FOB amplía la posibilidad de homologar e ingresar modelos electrificados de origen europeo que antes quedaban excluidos por precio.

No obstante, la proliferación de marcas y distribuidores que compiten por dicho cupo provocará que un volumen significativo de unidades importadas deba ingresar abonando el arancel general del 35%. "Como van a importar muchos autos fuera de la cuota, van a tener que promediar un costo más alto y los autos chinos van a aumentar también", proyectó Sibilla.

De esta manera, la estrategia de la marca francesa busca equilibrar la producción masiva de la Niagara en Santa Isabel con la selección cuidadosa de modelos importados, en un mercado interno donde la presión tributaria, los reducidos márgenes y la competencia internacional redefinen día a día las reglas del juego.

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