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lunes 14 de septiembre de 2026

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Mermelada de frutillas casera

Un frasco de mermelada con cinta a cuadros se encuentra sobre un mantel junto a frutillas enteras y cortadas.
Frutillas frescas y el frasco listo con la mermelada casera

Hacer mermelada no tiene por qué ser un proceso de horas con frascos esterilizados y baño María. Esta receta es una versión más rápida, en la que en 10 minutos vas a tener una salsa de frutillas con trozos, perfecta para untar, para mojar o para usar como topping de helado, yogur o panqueques. ¡Manos a la obra!

Ingredientes (1 frasco chico, para 4-6 porciones)

300 g de frutillas frescas o congeladas (unas 2 tazas)

taza (70 g) de azúcar

1 cucharada de jugo de limón

1 cucharadita de ralladura de limón (opcional, para más frescura)

(Opcional) 1 cucharadita de maicena disuelta en 2 cucharadas de agua, si querés una textura más espesa

Paso a paso de la receta

Lavá las frutillas, cortales el cabito y cortalas en trozos grandes (no hace falta que sean chiquitos, porque se van a deshacer un poco al cocinar). Si usás congeladas, no es necesario descongelarlas antes.

En una sartén u olla chica a fuego medio, poné las frutillas, el azúcar, el jugo de limón y la ralladura (si usás). Revolvé y cociná, sin parar de revolver, por 5-8 minutos. Las frutillas van a soltar su jugo, el azúcar se va a disolver y el líquido va a empezar a burbujear y espesar ligeramente. No subas el fuego para que no se queme el azúcar.

Si querés una textura más uniforme, aplastá algunas frutillas con un tenedor o pisapapas, pero dejá algunos trozos enteros para que tenga textura. Si querés que quede más espesa, agregá la maicena disuelta en agua a mitad de la cocción y revolvé bien hasta que espese (1-2 minutos más).

Apagá el fuego y dejá que la mermelada se enfríe en la misma sartén o pasala a un frasco. Al enfriarse, va a espesar naturalmente un poco más. ¡Y listo!

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