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martes 29 de septiembre de 2026

Costará menos de 15.000 euros

Citroën resucita el legendario 2CV: será 100% eléctrico

La industria automotriz europea apela a la nostalgia para resolver uno de sus mayores desafíos contemporáneos: hacer accesibles los vehículos de cero emisiones.

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Citroën resucita el legendario 2CV

La firma francesa Citroën, integrada en el gigante automotriz Stellantis, confirmó de manera oficial el regreso de uno de los automóviles más icónicos de la historia del transporte: el Citroën 2CV, que retornará al mercado reconvertido en un modelo 100% eléctrico, compacto y de vocación estrictamente popular.

El anuncio formal fue encabezado por el director de la marca, Xavier Chardon, durante la presentación del plan estratégico de inversiones del conglomerado multinacional. La resolución reactiva el legado de un vehículo emblemático que cesó su producción global en 1990 tras haber superado los cinco millones de unidades comercializadas.

"El 2CV ha vuelto", proclamó Chardon al fundamentar el proyecto. "En 1948, el 2CV le dio libertad de movilidad a millones de personas y, ocho décadas más tarde, el nuevo 2CV va a democratizar la movilidad eléctrica. Es un auténtico auto popular concebido para la vida real", enfatizó el directivo.

Estrategia industrial y la batalla por el auto eléctrico barato

El relanzamiento del 2CV no responde únicamente a un ejercicio de diseño nostálgico, sino a una estricta necesidad de mercado. Las automotrices europeas enfrentan una fuerte presión para ofrecer modelos de cero emisiones por debajo de la barrera psicológica de los 20.000 euros, un terreno donde las marcas asiáticas han ganado terreno rápidamente.

Para lograr un precio final estimado en menos de 15.000 euros, Stellantis encuadró la fabricación del vehículo dentro de su programa de utilitarios económicos urbanos. La producción se concentrará en el polo industrial italiano de Pomigliano d’Arco, en las cercanías de Nápoles. De esas mismas líneas de montaje saldrá la nueva generación del Fiat Panda, con el que compartirá una arquitectura técnica modular orientada a la reducción de costos de escala.

Con este posicionamiento de precio y dimensión, la marca del doble chevrón buscará disputar el liderazgo del segmento de los compactos eléctricos en Europa, donde medirá fuerzas directamente contra rivales de peso como el Renault 5, el próximo Renault Twingo y el Dacia Spring.

Diseño retro-futurista: qué se sabe del nuevo "dos caballos"

Aunque los datos técnicos sobre potencia del motor, capacidad de la batería y rango de autonomía homologado se mantienen bajo estricta reserva de ingeniería, la compañía anticipó que las prioridades del desarrollo son la ligereza, la simplicidad mecánica y la máxima eficiencia funcional.

En el apartado estético, el departamento de diseño trabajará en una reinterpretación moderna del modelo original. La silueta conservará guiños icónicos a la primera generación, entre los que destacan sus característicos faros delanteros redondeados y guardabarros abultados. La carrocería mantendrá dimensiones acotadas para el tráfico urbano, situándose por debajo de los cuatro metros de longitud total.

La revelación oficial del prototipo definitivo y sus especificaciones técnicas tendrá lugar en el marco del Salón del Automóvil de París, celebrado en el centro de exposiciones de Porte de Versailles entre el 12 y el 18 de octubre.

La paradoja del "patito feo": un mito nacido para la campiña

El proyecto original del 2CV nació formalmente en 1936 bajo el código interno TPV (Très Petite Voiture o "Auto Muy Pequeño"). El pliego de condiciones diseñado por la dirección de Citroën de la época exigía un vehículo austero, económico y resistente, capaz de transportar a cuatro personas y 50 kilos de equipaje a 60 km/h, consumiendo no más de tres litros de combustible cada 100 kilómetros y pudiendo atravesar un campo arado sin romper los huevos transportados en el baúl.

Aunque la Segunda Guerra Mundial postergó su debut oficial hasta el Salón de París de 1948, el modelo se convirtió inmediatamente en un fenómeno social. Pese a las críticas iniciales de la prensa especializada por su diseño espartano —lo que le valió apodos como "el paraguas con ruedas" o "el patito feo"—, su bajo costo de mantenimiento y soluciones de suspensión ingeniosas conquistaron a la clase trabajadora y al campesinado europeo.

La fabricación global del legendario modelo se extendió durante más de cuatro décadas en 15 países repartidos en cuatro continentes, alcanzando un total de 5.114.969 unidades producidas. La última unidad del histórico "dos caballos" salió de las líneas de montaje de la planta portuguesa de Mangualde el 27 de julio de 1990. Ahora, 36 años después de su despedida, el auto que movilizó a Europa prepara su regreso silencioso y eléctrico.

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