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miércoles 30 de septiembre de 2026

Previsiones del Servicio Meteorológico Nacional

Alerta por El Niño histórico: alcanzará su pico en diciembre y el impacto hidrológico en la Argentina se extenderá hasta abril de 2027

El evento amenaza con superar los picos de 1983 y 1998, con precipitaciones que cubrirán el 80% del país. La AFE activó el plan de prevención y asistencia.

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Los efectos de El Niño podrían extenderse durante el verano, con especial atención sobre la Cuenca del Plata y los grandes ríos. — Alf Ponce Mercado / MDZ

El Océano Pacífico ecuatorial atraviesa una fase de calentamiento anómalo que marcha a paso firme hacia un registro histórico. De acuerdo con las últimas proyecciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA), el fenómeno meteorológico El Niño – Oscilación del Sur (ENOS) continuará fortaleciéndose en los próximos meses hasta alcanzar su punto de máxima intensidad hacia diciembre. Con más de un 90% de probabilidades de consolidarse en la categoría de "muy fuerte", el evento actual amenaza con convertirse en uno de los más intensos registrados desde 1950.

Las estimaciones oficiales señalan un 75% de posibilidades de que el índice RONI (Relative Oceanic Niño Index) supere los +2,5 °C en el trimestre octubre-diciembre, alcanzando un valor mediano de +2,67 °C. Este indicador resulta clave para los científicos, ya que aisla el efecto del calentamiento global antropogénico para medir con exactitud la fuerza real de la anomalía térmica. De confirmarse las cifras centrales, el episodio 2026-2027 podría superar los picos de los dos eventos más destructivos de las últimas décadas: los de 1982-1983 y 1997-1998.

Ante la contundencia de las proyecciones climáticas, la gestión de la contingencia ya se trasladó al plano institucional. El Gobierno nacional puso en marcha el Plan de Coordinación Federal ENOS 2026-2027, bajo la órbita de la Agencia Federal de Emergencias (AFE) del Ministerio de Seguridad, en articulación con las administraciones provinciales y municipales. El programa contempla el refuerzo de los sistemas de alerta temprana, la puesta a punto de equipos de asistencia y rescate, y tareas de mantenimiento preventivo en la infraestructura vial y rutas nacionales. En paralelo, el Instituto Nacional del Agua (INA) mantiene el seguimiento en tiempo real de los caudales de la Cuenca del Plata mediante hidroobservatorios estratégicos.

La evolución temporal: del déficit inicial al 80% del país bajo la lluvia

Pese a la magnitud de los números en el océano, la traducción del fenómeno sobre el territorio argentino no será inmediata ni uniforme. Las proyecciones estacionales del modelo europeo ECMWF muestran una marcada progresión mes a mes:

  • Octubre: Presentará un escenario heterogéneo. La señal de lluvias en exceso se concentrará en el extremo noreste del Litoral (Misiones y norte de Corrientes), en sectores del norte patagónico y el este del NOA. Por el contrario, buena parte de la franja central y el sur del Litoral podrían registrar acumulados por debajo de la media histórica.

  • Noviembre: El patrón húmedo se expandirá con fuerza. Corrientes, Misiones, el este de Formosa y Chaco experimentarán precipitaciones de entre 20 y más de 50 milímetros por encima de lo habitual. Las anomalías positivas llegarán también al norte de Entre Ríos, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán.

  • Diciembre: Coincidirá con el clímax oceánico del fenómeno. Las precipitaciones se generalizarán hasta cubrir cerca del 80% del territorio nacional, marcando el inicio de la etapa de mayor atención para las poblaciones ribereñas.

El factor hidrológico: por qué los mayores riesgos llegarán en 2027

Uno de los errores más frecuentes al evaluar El Niño es asumir que el momento de mayor calentamiento marino coincide de forma automática con la mayor inundación. El director del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), Pedro Di Nezio, aclaró que, si bien el pico oceánico se dará a fin de año, los efectos hidrológicos más severos en la Argentina se desplazan temporalmente hacia el verano y el comienzo del otoño.

"Durante el verano, en enero y febrero, se pueden empezar a generar anegamientos, pero en los eventos intensos anteriores los impactos más fuertes sobre los grandes ríos se registraron entre marzo y abril", explicó el titular del SMN.

La respuesta de los ríos ante el volumen de agua acumulado responderá a la dinámica propia de cada cuenca:

  • Río Uruguay: Posee una cuenca de respuesta rápida que reacciona casi sin demora a los temporales locales, dejando márgenes estrechos para la evacuación.

  • Río Paraguay: Su ritmo de crecida es considerablemente más lento debido al efecto amortiguador del Pantanal.

  • Río Paraná: Debido a la enorme extensión de su cuenca superior en territorio brasileño, comenzará a responder durante diciembre, pero el transporte de los caudales mantendrá sus niveles elevados hasta marzo o abril de 2027.

Saturación de suelos y riesgo agrícola en el inicio de año

Durante enero y febrero de 2027, el modelo ECMWF anticipa la continuidad de lluvias superiores a las normales sobre el Litoral, la región pampeana, Cuyo y La Pampa. Sectores del norte y oeste de la provincia de Buenos Aires también verán un incremento en la frecuencia de días con precipitaciones y abundante nubosidad.

El principal factor de vulnerabilidad para el sector agropecuario y los cascos urbanos no será únicamente la intensidad de una tormenta aislada, sino la acumulación. Tras varios meses consecutivos de aportes hídricos por encima de la media, la capacidad de absorción de las napas se reducirá al mínimo. Bajo este escenario de suelos saturados, cualquier evento meteorológico moderado provocará escurrimiento superficial inmediato, elevando drásticamente el riesgo de anegamientos rurales prolongados y complicaciones edilicias en zonas vulnerables.

No obstante, las autoridades científicas recuerdan que una mayor intensidad oceánica eleva las probabilidades del patrón típico, pero no funciona como una garantía matemática de desastre. La manera en que se distribuya regionalmente la precipitación y las obras de mantenimiento preventivo vigentes determinarán si el fenómeno histórico concluye únicamente como un ciclo de alta recarga hídrica o si deriva en emergencias locales.

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