La clave de la investigación: el testimonio de un peón
Traición familiar en el campo correntino: le robaron una fortuna tras vender ganado y el culpable era su propio hijo
Un grave caso de inseguridad rural con un amargo trasfondo familiar sacudió a la comunidad de Esquina, en el sur de la provincia de Corrientes.

Lo que en un primer momento parecía ser el accionar calculado de una banda de delincuentes dedicados a golpear el sector agropecuario, derivó en una investigación relámpago que terminó al descubierto de la peor manera: el autor intelectual y material del robo fue el propio hijo de la víctima.
El episodio comenzó a tejerse tras una operación comercial ganadera. El propietario de un establecimiento ubicado en el paraje rural Los Flotadores regresó a su finca al atardecer luego de completar una transacción. Al arribar, descubrió la puerta de acceso violentada y las habitaciones revueltas.
Los delincuentes no mostraron interés en objetos de valor convencional ni herramientas de trabajo: fueron directo al dinero en efectivo. El botín ascendía a 14 millones de pesos y 3.900 dólares estadounidenses, suma recolectada de forma reciente por el productor.
La clave de la investigación: el testimonio de un peón
Tras la denuncia, efectivos de la Comisaría Segunda de Esquina y peritos de la Policía de Corrientes desplegaron un operativo en el lugar. Mientras el equipo científico levantaba huellas dactilares y rastros de efracción, los investigadores comenzaron la ronda de entrevistas con los trabajadores del establecimiento y vecinos de la zona rural.
Un testimonio resultó decisivo. Un peón de la estancia relató que, cerca del atardecer, vio llegar en motocicleta a Ian Pablo Enrique, de 18 años, hijo del propietario del campo. Según la declaración del empleado, el joven permaneció apenas unos minutos dentro del inmueble y se retiró rápidamente. Durante todo el día no se había registrado ningún otro movimiento sospechoso en las inmediaciones.
Con estos elementos, la fiscal Analía Granero, al frente de la Unidad Fiscal de Investigaciones Concretas (UFIC), centró las sospechas sobre el muchacho, quien ya no residía en la vivienda familiar.
Confesión y hallazgo del botín
Bajo la orientación de las autoridades judiciales y policiales, los padres del joven lo citaron en la finca bajo un pretexto familiar. Al llegar en la misma motocicleta descripta por el testigo, el joven de 18 años se encontró de frente con los investigadores.
Aunque inicialmente intentó desvincularse del hecho e imponer una versión evasiva, acorralado por las contradicciones y el testimonio del peón, terminó por quebrarse. Confesó la autoría del hecho y reveló dónde se encontraba oculto el dinero: en la casa de su novia, en el área urbana de Esquina.
En el allanamiento posterior, la Policía secuestró 14 millones de pesos y 2.100 dólares. Las autoridades investigan si la diferencia del dinero en moneda extranjera fue cambiada a moneda nacional o entregada a terceros para su ocultamiento.
Juicio abreviado y una sospecha previa
Tras su aprehensión, el joven fue conducido a la sede policial. No obstante, dada la rapidez del procedimiento y la admisión de los hechos, la causa se resolvió mediante un juicio abreviado. La Justicia le impuso una condena de tres años de prisión en suspenso, lo que le permitió recuperar la libertad bajo pautas de conducta acordadas.
Sin embargo, el frente judicial para el joven está lejos de cerrarse. La Policía de Corrientes y la fiscalía reabrieron las sospechas en torno a un hecho similar ocurrido meses atrás en el mismo entorno familiar: el robo de 18 millones de pesos en la vivienda del abuelo del muchacho.
Por aquel caso primario, la Justicia había detenido inicialmente a un peón de la víctima, quien recuperó la libertad en forma inmediata por falta de mérito. Ahora, con el modus operandi al descubierto y el antecedente reciente, las sospechas avanzan fuertemente sobre el círculo íntimo.





