Detención, allanamiento e indicios hemáticos en la zona rural de Corrientes
Secuestran ropa ensangrentada y cuchillos en la casa de un sospechoso por la desaparición de la docente Nancy Godoy
El operativo se realizó en la vivienda de uno de los dos peones aprehendidos en el paraje rural de Esquina. Los peritos del Instituto Médico Forense de Goya analizan los elementos secuestrados para verificar si corresponden a sangre humana y extraer un perfil genético. La familia rechaza la hipótesis de un alejamiento voluntario.

La investigación por la misteriosa desaparición de Nancy Estela Godoy, la docente de 52 años que permanece inubicable desde hace más de diez días en el departamento correntino de Esquina, sumó un elemento clave que podría dar un giro drástico a las actuaciones judiciales. Durante una serie de allanamientos ordenados en la vivienda de uno de los sospecho detenidos, la Policía incautó prendas de vestir y armas blancas con vestigios hemáticos.
Los procedimientos se concretaron en un establecimiento rural próximo al paraje El Malezal, el último punto geográfico donde la mujer prestó labores como directora suplente en la Escuela Rural N.º 626. Allí, los efectivos secuestraron cuatro cuchillos —uno de ellos de tipo cuchilla de campo—, una camisa y una bombacha de campo que presentaban manchas compatibles con sangre.
Todos los elementos incautados fueron trasladados bajo estricta cadena de custodia hacia la sede del Instituto Médico Forense, radicada en la ciudad de Goya. En dicha dependencia, los peritos forenses realizarán análisis inmunológicos para constatar si las muestras corresponden a sangre humana y, en caso afirmativo, buscarán cotejar el perfil genético con las muestras biológicas de la familia.
Pericias decisivas en Goya y cautela familiar
El hallazgo fue confirmado por fuentes vinculadas al caso y ratificado por Sebastián, uno de los hijos de la educadora, quien junto a sus allegados se presentó en la sede judicial de la circunscripción para tomar conocimiento directo sobre la evolución del expediente.
"Está todo en Goya. Salen los resultados de las pericias e inmediatamente nos avisarán sobre el cuadro de situación", detalló el joven en declaraciones periodísticas, remarcando la incertidumbre con la que atraviesan estas horas decisivas.
Por su parte, las autoridades judiciales que lideran la instrucción mantienen hermetismo sobre las primeras valoraciones de las pruebas. La investigación apunta a reconstruir la delgada línea temporal entre las últimas comunicaciones confirmadas y la presunta presencia de la mujer en la finca donde funcionaba la institución escolar.
Una reconstrucción con inconsistencias e hipótesis cruzadas
Nancy
Godoy salió de su residencia habitual el martes 6 de octubre a las 6:00 de la mañana para dirigirse a la Escuela N.º 626. Dada la severa complejidad del terreno y las distancias inherentes a la zona rural de Esquina, la maestra solía pernoctar durante varios días consecutivos en las instalaciones del colegio antes de retornar a su hogar.
El último registro de comunicación fehaciente con su círculo íntimo ocurrió el miércoles 7 de octubre a las 20:43, cuando entabló un intercambio de mensajes con su hijo menor. A partir de esa misma noche, los intentos posteriores por contactarla resultaron infructuosos: el teléfono celular de la mujer dejó de emitir señal y las llamadas entrantes derivaban directamente al casilla de voz.
Durante la primera inspección ocular practicada en el establecimiento educativo, los investigadores hallaron el predio completamente cerrado con candado y las dependencias ordenadas. Si bien en la vivienda de la dirección permanecían intactas varias de sus pertenencias personales, ni su bolso de viaje ni su dispositivo móvil fueron localizados en la escena.
Aunque una testigo de la zona rural afirmó haber visto a la docente durante la jornada del viernes 9 de octubre caminando hacia las inmediaciones de un tajamar a buscar agua, la querella familiar desestima enfáticamente dicha versión, al sostener que el escenario del hallazgo y el estado del inmueble denotan un retiro forzado y no una partida voluntaria.
La causa cuenta actualmente con dos peones rurales privados de la libertad bajo condición de aprehendidos, cuyas declaraciones y coartadas continúan siendo cotejadas contra el rastreo de celdas telefónicas y el resultado final que emita el laboratorio de criminalística de Goya.





