El cambio litúrgico que no alteró la costumbre argentina
Por qué la Argentina celebra el Día de la Madre en octubre y cuál es su origen histórico
Mientras casi 40 países del mundo concentran los agasajos a las madres durante el mes de mayo, la Argentina sostiene una fecha propia arraigada en la historia religiosa del siglo XX y en la organización de la dinámica familiar.

En el mapa global de las festividades, la Argentina ocupa un lugar singular. Alrededor de cuarenta naciones —entre ellas Estados Unidos, Brasil, Colombia, Chile, Alemania, Australia y Japón— celebran el Día de la Madre el segundo domingo de mayo, en coincidencia histórica con el mes dedicado a la Virgen María en la liturgia católica europea. Otros países, como España, lo hacen el primer domingo de ese mismo mes. Sin embargo, en el territorio argentino la conmemoración tiene su hito inamovible a mediados de primavera: se festeja indefectiblemente el tercer domingo de octubre.
Para el año 2026, la fecha fijada en el almanaque nacional corresponde al domingo 18 de octubre.
El hito eclesiástico de 1931 y el Concilio de Éfeso
Para comprender la anomalía del calendario argentino es necesario remontarse a 1931. En aquel año, el Papa Pío XI instituyó oficialmente el 11 de octubre como la festividad de la "Divina Maternidad de la Virgen María". La decisión papal buscaba conmemorar los 1.500 años del Concilio de Éfeso (celebrado en el año 431 d.C.), la asamblea ecuménica donde la Iglesia proclamó el dogma de María como Theotokos o Madre de Dios.
A diferencia de otras naciones que adoptaron el modelo estadounidense promovido por Anna Jarvis a comienzos del siglo XX, la Argentina supeditó la celebración civil al calendario católico. El Gobierno nacional fijó inicialmente que el agasajo a las madres se llevaría a cabo en el domingo más cercano a la festividad marianista del 11 de octubre.
Con el transcurso de las décadas, para dotar de certidumbre a las familias y al comercio local, la norma consuetudinaria terminó por fijarse formalmente el tercer domingo del mes, garantizando un día no laborable para el reencuentro de los hogares.
El cambio litúrgico que no alteró la costumbre argentina
A nivel eclesiástico, el calendario cambió en 1969. Tras la reforma litúrgica impulsada por el Concilio Vaticano II bajo el pontificado de Pablo VI, la Iglesia católica trasladó la solemnidad de Santa María, Madre de Dios, al 1° de enero.
Sin embargo, la costumbre civil en la Argentina ya estaba plenamente consolidada. La fecha de octubre no solo había echado raíces en la vida social y afectiva de la población, sino también en las dinámicas comerciales del consumo masivo. Por esa razón, el país mantuvo sin variaciones la conmemoración el tercer domingo del décimo mes del año.





