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martes 15 de septiembre de 2026

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Pensaron que evitaban un robo por un grupo de WhatsApp, llamaron a la policía y destaparon una infidelidad

Yanina Latorre destapó la verdad sobre el amante de Gimena Accardi

Todo empezó como tantas noches en el grupo de WhatsApp de vecinos organizados contra la inseguridad. Nélida, una integrante del mismo, compartió una foto y lanzó la alarma: “Vecinos alerta. Ese señor anda hace rato deambulando por la esquina, hablando por celular. ¿Alguien más lo vio?”.
No tardó en sumarse Pocho, que desde su ventana tenía vista privilegiada: “Sí, lo estoy viendo parado frente a lo de la familia Gómez, relojeando la casa. ¿Alguien sabe si los Gómez están?”. La respuesta fue inmediata: “No, están de viaje”.
La tensión subió de golpe. Pocho avisó: “Gente, se acaba de meter adentro de la casa”. Otro vecino ya había llamado a la policía y confirmaba que un patrullero venía en camino. Pero Pocho no soltaba el tema: “Llamen de vuelta, que se acaba de ir y parece que se robó el perro. Se fue para el lado de la estación”.
Las preguntas y la paranoia crecían. “¿Se llevó algo más?”, consultó Nélida. “No, ni idea”, respondió Pocha. Nélida insistió: “Sigamos informando por dónde va, volví a llamar a la policía y me dijeron que ya salieron para allá”. Marta sumó datos: “Lo estoy viendo. Entró a la estación y ahí se quedó, vuelvo a dar aviso a la policía”.
Pero cuando el barrio ya estaba en modo operativo comando, apareció Liliana para cambiar el rumbo de la historia: “¿Qué es todo esto? No sé si reír o llorar, porque el sospechoso es Rubén, mi marido. Sale a la calle a hablar porque adentro no tiene señal. Y lo de los Gómez, nos dejaron las llaves para cuidarles el perro, lo debe estar paseando”.
El grupo respiró aliviado, pero no por mucho tiempo. Marta, con el radar encendido, preguntó: “¿Vos estás segura que es tu marido? Porque se acaba de encontrar con una mujer y se saludaron muy afectuosamente”. El chat explotó: “¿Una mujer?”.
La policía llegó y empezó a interrogar. Marta relató: “Estoy acá, y no hay dudas que es tu marido, se llama Rubén. Y la mujer, Romina, dice que es compañera de trabajo”. Liliana, entre la bronca y la incredulidad, retrucó: “Imposible que sea mi marido, no sería tan pavote de dejarse agarrar así”.
Para despejar dudas, Marta le hizo una videollamada a Liliana. Después de dos minutos de imagen pixelada y audio entrecortado, Liliana fue tajante: “Lo vi y 100% segura que no es él. Por favor, que se lo lleven preso y a la otra también”.
La policía se llevó a la pareja a la comisaría y el perro quedó a cargo de Marta. Liliana, lejos de calmarse, agradeció y lanzó la bomba: “En los próximos días te voy a estar contactando para que me salgas de testigo de mi divorcio. No les van a quedar ni los calzones agujereados”.
El grupo quedó en shock. Marta preguntó: “¿Entonces sí era tu marido?”. Pero Liliana ya se había ido del chat. Y Santos, otro vecino, cerró con humor: “Qué bonita vecindad”. TN

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