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lunes 28 de septiembre de 2026

Los hallazgos del estudio

Menos grasas y más carbohidratos complejos: el plan alimentario que redujo la edad biológica estimada en un estudio

Una investigación de la Universidad de Sídney observó cambios positivos en biomarcadores de salud tras cuatro semanas de una dieta basada en alimentos poco procesados y fibra.

Los hallazgos del estudio

¿Puede la elección de lo que comemos impactar directamente en los indicadores del envejecimiento? Un reciente trabajo realizado por investigadores de la Universidad de Sídney y publicado en la revista científica Aging Cell sugiere que sí. El estudio evaluó a 104 adultos de entre 65 y 75 años durante cuatro semanas para analizar cómo distintas combinaciones nutricionales influyen en la estimación de la edad biológica.

Los hallazgos del estudio

Los participantes fueron divididos en cuatro esquemas alimentarios preparados principalmente con alimentos poco procesados: dos omnívoros y dos semi vegetarianos. Aunque todos los planes aportaban un 14% de calorías en forma de proteínas, la variación clave estuvo en la proporción de grasas y carbohidratos.

El plan más destacado: El grupo que siguió una dieta con mayor contenido de carbohidratos complejos (53% de las calorías totales, entre 28% y 29% de grasas y 14% de proteínas) registró el cambio más significativo.

Reducción de la edad biológica: Al finalizar las cuatro semanas, este grupo presentó una estimación de edad biológica en promedio tres años y medio menor en comparación con el grupo que consumió una dieta omnívora con mayor proporción de grasas.

El rol del peso: Aunque los participantes perdieron un promedio de 1,8 kilos, los investigadores aclararon que la baja de peso por sí sola no explica los resultados, ya que el grupo con más grasas también redujo peso sin mostrar cambios significativos en sus biomarcadores.

La edad biológica no mide la edad cronológica ni el estado directo de las células, sino que se calcula a través de indicadores clínicos como la presión arterial y 20 biomarcadores clave, entre ellos la insulina, el colesterol y la proteína C reactiva (asociada a procesos inflamatorios).

Carbohidratos de calidad, no harinas ultraprocesadas

Los expertos enfatizan que los resultados no respaldan el consumo indiscriminado de azúcares o productos ultraprocesados. La clave del plan estuvo en la calidad de los nutrientes:

Fuentes de carbohidratos complejos: Cereales integrales (avena, arroz integral), legumbres (lentejas, garbanzos, porotos), choclo, frutas y verduras.

Proteínas y grasas saludables: Frutos secos, semillas, legumbres y opciones de origen animal de calidad.

Los investigadores concluyen que la rapidez en las mejoras se debe al alejamiento de la dieta occidental típica, priorizando la fibra y minimizando el procesamiento de los alimentos. Sin embargo, recuerdan que se tratan de resultados preliminares a corto plazo que no constituyen una fórmula mágica ni reemplazan la atención médica o nutricional personalizada.

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