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martes 15 de septiembre de 2026

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Latinoamérica y sus enigmas ancestrales

Brigadistas de Catamarca viajan al sur del país para combatir incendios en el Parque Nacional Nahuel Huapi

Al sobrevolar el continente Latinoamericano resulta inevitable llegar a tierra, mezclarse entre los pobladores de sitios acaso poco frecuentados por el turismo convencional, y adentrarse de esa mágica memorial oral que nos sigue enriqueciendo durante el camino y nos acompañará hasta el final de los tiempos.

Enigmático México

La región de Metepec en el estado de Puebla, México es también conocida por sus habitantes como “Pueblo Mágico“. Además de contar con la majestuosa Iglesia del Calvario fundada en el siglo XVIII, presenta un curioso monumento ubicado en la plaza central. Se trata de una extraña deidad mitológica pre-hispana con forma de sirena llamada “Tlanchana”.

Los investigadores locales relatan que antiguamente la zona era un lugar conformado por muchas lagunas que fueron secándose con el paso de los siglos. Pero lo misterioso es que la región era “gobernada” por esta enigmática sirena, mitad mujer, mitad serpiente. La memoria rural refiere que la sirena Tlanchana podía provocar en el género masculino tanta admiración como temor. Cuando seducía a un hombre y mientras duraba el idilio, podía transformarse por un tiempo en una bella mujer; pero cuando se sentía rechazada, la vengativa Tlanchana, sin explicación previa, arrastraba al fondo de las aguas al pobre desdichado. Lo que se diría, una mítica criatura poseedora de una personalidad al menos complicada.

Otro personaje legendario por los alrededores de Metepec es el “Malo”, conocido por los lugareños como el “corresponsal del Diablo”. Esta endiablada figura tiene la particularidad de adquirir diversas fisonomías y busca a personas con problemas financieros para auxiliarlos con valiosos tesoros, lo único que pide a cambio, es la entrega de su alma. Es conveniente recordar que esta fascinante región es también uno de los lugares elegidos para celebrar el “Día de los Muertos”, tradicional y pagana ceremonia.

Perú y Venezuela, tierras tan mágicas como misteriosas.

Son muchos los viajeros y aventureros que afirman que hay una vida “antes y después” de conocer el mítico Perú. Entre tantos sitios fascinantes, a 4000 metros sobre el nivel del mar, en la región de Marcahuasi, se halla una zona conocida como el “Bosque Sagrado Perdido” o “Jardín de los Dioses”.

Lo llamativo de este hermoso sitio es que sus primeros habitantes practicaban hechicería y rendían culto a los Dioses del Más Allá. Dentro de la inmensidad de su paraje se encuentran talladas figuras que representan a pájaros gigantescos que no corresponden a especies conocidas en América del Sur. Asimismo quienes lo han explorado consideran a este bosque como un lugar de singular energía y también relatan que al surcarlo se puede escuchar un sonido extraño, como una suerte de zumbido, cuyo origen desconocen.

En la zona central de Venezuela existe un lugar conocido como “Los Llanos” que en virtud de su territorio tan desértico como pleno de silencio, despierta más de una extraña sensación a quienes lo visitan.

Una de las tantas leyendas que circulan por la región corresponde al “Silbón”, que sería el espectro errante de un joven que mucho tiempo atrás y durante una feroz discusión, asesinó a su padre. Se cuenta que desde entonces su delgada y alta figura va cargando una bolsa con los restos de su progenitor, y que atemoriza a aquellos audaces que circundan la zona, en noches sin luna ni estrellas.

También en la región venezolana conocida como “Puerto Cabello” sus habitantes cuentan a quienes quieran escucharlos la luctuosa historia de la “Carreta fantasma”. Se relata que hacia fines de 1700 en Caracas, durante la peste negra, un hombre llamado Eustaquio conducía una carroza que cargaba los cadáveres rumbo al cementerio. El asunto es que de tanto ir y venir, el carretero contrajo la peste, y al negarse a seguir con su funesta tarea, un español, sin más, prendió fuego la carroza con Eustaquio adentro.

Se señala que antes de morir entre las llamas, el infortunado Eustaquio maldijo a su verdugo. Algunos años después, el mismo militar español estuvo al mando de un fuerte y cierta noche sintió un viento muy frío. Fue cuando estuvo cara a cara con la aterradora “Carreta Fantasma”, conducida por el malogrado espíritu de Eustaquio quien sin mediar palabras tomó al militar, lo subió a la carreta y desapareció entre las sombras. Podría deducirse que la venganza desde el Más Allá se había cumplido, pero desde el más acá…

Autor: Carlos Parodi, escritor e investigador de temas sobrenaturales.

Instagram Carlos Parodi.64

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