Provincias bajo estrategia prioritaria
Dengue y El Niño 2026: la paradoja climática de las lluvias y la encrucijada de la vacunación incompleta
La llegada de una nueva temporada estival bajo la influencia de El Niño reenciende las alertas sanitarias en Argentina.

Mientras los especialistas analizan si las precipitaciones récord multiplicarán o barrerán los criaderos de Aedes aegypti, las estadísticas revelan un punto ciego preocupante: miles de argentinos no completaron el esquema de dos dosis.
La perspectiva de un verano caluroso y lluvioso volvió a colocar al dengue en el centro de la agenda de salud pública en Argentina para la temporada 2026-2027. Las proyecciones meteorológicas confirman la presencia del fenómeno de El Niño con una fase atmosférica intensa, lo que se traducirá en precipitaciones superiores a la media en la Cuenca del Plata, el Litoral, la región del Noroeste (NOA), Cuyo y el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
El escenario parece reunir todos los ingredientes para la proliferación del Aedes aegypti, el mosquito transmisor del dengue, la chikungunya y el zika. Sin embargo, los principales referentes de la infectología nacional advierten que el comportamiento de la epidemia no responde a una ecuación lineal.
La paradoja de El Niño: ¿las lluvias multiplican o destruyen los criaderos?
El infectólogo Tomás Orduna, exjefe del Servicio de Medicina Tropical y Medicina del Viajero del Hospital Francisco J. Muñiz, sostiene que aventurar un pronóstico cerrado para este verano sería un error metodológico:
"Nadie tiene la capacidad de decir qué cosa se va a cumplir con respecto al dengue, tanto los que pronostican una epidemia como un pequeño brote, o los que plantean que no va a haber ningún problema", señaló el especialista.
Existe un factor ambiental crucial: el impacto de la intensidad del agua. El Aedes aegypti es un vector de hábitos domiciliarios que necesita agua estancada en recipientes de paredes rígidas para completar su ciclo reproductivo. En regiones cálidas como Misiones o el NOA (incluyendo provincias como Catamarca, Salta y Jujuy), el desarrollo de larva a mosquito adulto demora entre 9 y 10 días; en el AMBA, este proceso insume entre 12 y 13 días.
Aquí radica el fenómeno paradójico de las tormentas severas que trae El Niño:
Lluvias moderadas e intermitentes: Crean el entorno perfecto al llenar baldes, macetas, neumáticos y recipientes abandonados.
Lluvias torrenciales y de gran volumen: Generan el desborde violento de los recipientes, "lavando" los criaderos y arrastrando huevos, larvas y pupas antes de que completen su desarrollo.
Por lo tanto, que la temporada sea extremadamente lluviosa no garantiza automáticamente una explosión demográfica del mosquito. Todo dependerá de la frecuencia, la temperatura ambiente y, sobre todo, del volumen residual de agua que quede acumulado tras cada tormenta en los hogares.
El mapa epidemiológico y el esquema de vacunación en Argentina
Tras dos años con una circulación viral significativamente menor en comparación con el histórico brote de 2023-2024, Argentina encara el verano con una herramienta crucial que no tenía en abundancia en crisis pasadas: la inmunización. Sin embargo, las métricas oficiales muestran claros claroscuros.
Según datos del Registro Federal de Vacunación Nominalizado (NOMIVAC), se han registrado más de 1,67 millones de dosis administradas sumando el sector público y el privado. Asimismo, los laboratorios distribuidores han entregado al mercado cerca de 2,4 millones de dosis.
El problema de la segunda dosis
El infectólogo Pablo Bonvehí, director de Infectología del CEMIC y referente de Vacunar, advirtió sobre una debilidad crítica en la cobertura comunitaria: el abandono del esquema antes de completarlo.
La vacuna atenuada contra el dengue requiere dos dosis aplicadas con un intervalo mínimo de tres meses para garantizar una protección sólida y prolongada. Los registros de centros privados revelan que aproximadamente un 20% de las personas que iniciaron el esquema no regresaron a aplicarse la segunda dosis.
"Si la persona no completa el esquema de dos dosis, la protección inmunológica frente a los distintos serotipos pierde duración y efectividad", enfatizan los expertos.
Provincias bajo estrategia prioritaria
El Ministerio de Salud de la Nación focalizó la entrega de 303.180 dosis en 11 jurisdicciones con alto riesgo de brote: Catamarca, Chaco, Córdoba, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta, Santa Fe y Santiago del Estero. Adicionalmente, distritos como Tucumán, San Luis, Corrientes, CABA y Buenos Aires realizaron compras presupuestarias propias para reforzar sus sistemas locales.
Efectividad científica y serotipos: lo que hay que saber
Los estudios internacionales a largo plazo (como el ensayo clínico TIDES) demostraron que la vacuna mantiene una eficacia superior al 80% en la prevención de hospitalizaciones por dengue en poblaciones de 4 a 16 años durante un seguimiento de cinco años.
Sin embargo, los infectólogos recuerdan que:
Protección desigual según serotipos: La evidencia sigue acumulando datos respecto a la protección específica frente a los serotipos 3 y 4 en personas que nunca habían contraído la enfermedad (seronegativas) antes de vacunarse.
Infecciones asintomáticas: Gran parte de la población ha tenido dengue sin presentar síntomas. Al reinfectarse con un serotipo distinto, aumenta considerablemente el riesgo de desarrollar cuadros severos o dengue grave.
Costo en el sector privado: El esquema completo alcanza un costo de mercado cercano a los $300.000 (sujeto a coberturas de medicina prepaga u obras sociales).
La prevención comunitaria: la única barrera infranqueable
Ni las lluvias extremas ni la vacunación parcial sustituyen el control del vector en los hogares. Dado que no existe vacuna disponible en el país contra el virus de la Chikungunya —también transmitido por el Aedes aegypti—, la eliminación manual de criaderos sigue siendo la medida sanitaria más costo-efectiva.
Guía rápida de prevención antes de las tormentas:
Descacharrado profundo: Limpiar, dar vuelta o desechar todo recipiente que acumule agua en patios, balcón, terrazas o canaletas.
Cepillado de paredes: Fregar el interior de floreros, bebederos de mascotas y baldes; los huevos del mosquito quedan adheridos a las superficies secas durante meses.
Protección personal: Uso diario de repelentes autorizados (DEET, Icaridina o IR3535) y colocación de mosquiteros en aberturas.
Ante la presencia de países limítrofes con circulación viral activa, el riesgo de casos importados que desencadenen brotes autóctonos sigue latente. El inicio del período estival 2026-2027 exige sostener una vigilancia epidemiológica estricta y, sobre todo, completar los esquemas de vacunación iniciados antes de que suba la temperatura.





