Pacto político en el Concejo chacarero
¿Cuál fue el arreglo?
Mientras en público negó nombramientos en el Concejo Deliberante de Valle Viejo, el edil de La Libertad Avanza presionó a la autoridad del cuerpo, consiguió dos contratos más para sus allegados y pactó votos clave con el oficialismo.

Gerónimo Cabrera, concejal de La Libertad Avanza (LLA) en Valle Viejo, volvió a quedar en el centro de un severo escándalo político e institucional tras confirmarse que sumó dos nuevos contratos de bloque para su entorno cercano, con sueldos que rondan los $800.000 pesos mensuales cada uno. La maniobra no solo expone un costo sideral para las arcas públicas en pleno contexto de crisis, sino que desnuda una flagrante contradicción entre el discurso de la "austeridad anticasta" y las viejas prácticas de la negociación bajo la mesa.
La novedad resulta escandalosa por el monto asignado y por la abierta falsedad en la que incurrió el edil. En una reciente entrevista concedida el pasado viernes, al ser consultado de manera directa sobre nombramientos o movimientos de personal dentro del CD chacarero, Cabrera negó rotundamente que existieran gestiones recientes. Sostuvo sin pestañear que el cuerpo legislativo se encontraba sin movimientos administrativos desde el sonado caso de Franco Iramaín, ocurrido meses atrás.
Sin embargo, CatamarcaYa pudo confirmar que Cabrera mintió abiertamente a la comunidad: de manera silenciosa y a espaldas del vecino, ya había tramitado y logrado el alta de dos nuevos contratos de bloque el mes pasado. Cabe recordar que cada concejal chacarero cuenta habitualmente con una cuota de dos cargos asignados, cupo del que Cabrera ya gozaba en su mandato anterior. No obstante, amparándose en su conveniente pase a las filas de La Libertad Avanza, argumentó que al representar ahora a un sello político distinto le correspondían dos cargos adicionales. Con esa premisa, ejerció una feroz presión sobre la presidencia del cuerpo, conducida por Darío Ramírez, hasta destrabar las designaciones.
El precio del silencio y la entrega al oficialismo chacarero
La obtención de estos nombramientos no fue un hecho aislado: coincidió de manera matemática con un giro radical y llamativo en la conducta política de Cabrera. De un día para otro, el edil libertario "sacó el pie del acelerador", apagó sus redes sociales y cesó de manera drástica la publicación de sus habituales videos e intervenciones críticas contra la gestión de la intendente peronista Susana Zenteno. El férreo opositor se transformó, casi por arte de magia, en un legislador dócil y servicial.
Pero el acuerdo de pasillo habría ido mucho más allá de la simple incorporación de dos contratados. En los pasillos del Concejo Deliberante cobra cada vez más fuerza la confirmación de un pacto de gobernabilidad en regla con el oficialismo municipal: Cabrera habría comprometido su voto para aprobar a ciegas el Presupuesto Municipal del próximo año y para respaldar la continuidad de la conducción alineada con el Ejecutivo en la mesa directiva del cuerpo para el próximo período lectivo.
En la disputa por la conducción del recinto se perfilaban dos ediles; Darío Ramírez con el concejal Lucas Cisternas. Con este vertiginoso pase de manos, la continuidad del esquema oficialista en la mesa de autoridades quedaría virtualmente sellada gracias al voto comprado del concejal libertario.
La bancarrota moral y el acorralamiento de un "saltimbanqui"
La maniobra genera graves interrogantes sobre cómo reaccionará la conducción y la militancia regional de La Libertad Avanza. La fuerza libertaria sienta antecedentes implacables en la provincia: tiempo atrás impulsaron la expulsión de un concejal al acusarlo de "oficialista" por el solo hecho de votar favorablemente un presupuesto. ¿Qué posición tomarán ahora frente a Gerónimo Cabrera, quien no solo pacta abiertamente con el peronismo de Zenteno sino que canjea gobernabilidad por caja, cargos de $800.000 y favores políticos?
El panorama para Gerónimo Cabrera roza la quiebra política definitiva. Un eventual retorno a la Unión Cívica Radical (UCR) de Valle Viejo es una vía totalmente clausurada: tras su abrupta salida, la dirigencia radical le cerró las puertas de manera categórica. El propio referente histórico Gustavo "Gallo" Jalile llegó a tildarlo públicamente de "saltimbanqui", retratando su falta de convicciones.
Sin retorno posible a su antiguo partido, acorralado por las pruebas de su pacto con el oficialismo peronista y bajo la mirada atenta de una militancia libertaria estafada en su buena fe, el futuro de Cabrera navega en la deshonra institucional: ¿estamos ante el final sin gloria de su carrera política?





