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El Niño

Alerta por El Niño y granizo: cuánto cuestan las fundas antigranizo, cómo funcionan y qué modelo elegir

Ante la intensificación del fenómeno meteorológico El Niño y la proyección de precipitaciones severas para el último tramo del año, los cobertores acolchados surgen como la principal barrera para vehículos a la intemperie. Variedad de precios, materiales e indicaciones técnicas para no tirar el dinero.

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Alerta por El Niño y granizo: cuánto cuestan las fundas antigranizo, cómo funcionan y qué modelo elegir

La consolidación del fenómeno climático de El Niño de cara al tramo final de la primavera y el inicio del verano mantiene en alerta a especialistas y conductores en Argentina. Las proyecciones del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) anticipan un incremento sustancial en la frecuencia de precipitaciones y tormentas severas, especialmente sobre el Litoral y la región central del país. Ante este escenario, la amenaza del granizo vuelve a situarse como una de las principales preocupaciones para miles de automovilistas que no disponen de cochera cubierta.

Reparar los bollos causados por una granizada en el capot, el techo o la tapa del baúl —sin contar la posible rotura de parabrisas o lunetas— representa hoy un gasto imprevisto de cientos de miles de pesos. Frente a este riesgo, las fundas y cobertores antigranizo se han consolidado como la alternativa más demandada en el mercado para amortiguar el impacto de la piedra.

¿Cómo funciona una funda antigranizo y en qué se diferencia de un cubreauto común?

La diferencia fundamental entre un cobertor convencional y una funda antigranizo radica en la capacidad de absorción de energía cinética. Un cubreauto estándar, fabricado en lona simple o plástico refinado, protege únicamente contra el polvo, los rayos UV, la lluvia suave o la resina de los árboles, pero resulta inútil frente a la fuerza del impacto de una piedra de hielo.

Las fundas diseñadas contra el granizo incorporan un núcleo acolchado estructurado en tres capas principales:

  • Capa exterior: Elaborada habitualmente en tela Oxford o poliéster reforzado con tratamiento impermeabilizante y protección UV para resistir la exposición solar prolongada.

  • Capa intermedia (núcleo de absorción): Compuesta por espuma EVA de alta densidad o polipropileno expandido, generalmente de 4 mm a 8 mm de grosor. Es la encargada de deformarse momentáneamente bajo el golpe del granizo, distribuyendo y disipando la fuerza del impacto antes de que llegue a la chapa.

  • Capa interior: Un forro suave de fieltro o felpa de algodón diseñado para evitar que la fricción constante del cobertor raye la laca o la pintura de la carrocería.

Precios y opciones en el mercado actual

Dentro de las plataformas de comercio electrónico y casas de accesorios automotrices, la oferta de fundas antigranizo se divide en dos grandes segmentos:

  • Cubreautos comunes (no aptos para granizo): Fabricados en rafia o poliéster fino, protegen únicamente contra polvo, sol y lluvia liviana. Sus valores oscilan entre los $25.000 y los $55.000.

  • Modelos Universales (Talles S al XXL): Pensados para adaptarse a la silueta general de sedanes, hatchbacks o SUVs. Un modelo inicial de tres capas (tela Oxford con espuma EVA de 5 mm) arranca entre los $80.000 y $86.000, mientras que las versiones universales con mayor espesor de relleno o solapas de seguridad se ubican entre los $110.000 y los $130.000.

  • Modelos Específicos o Medida Exacta (Premium): Diseñados contemplando los contornos exactos de modelos populares como Toyota Etios, Ford EcoSport, Volkswagen Gol o Renault Sandero. Estas opciones, al incluir multicapas reforzadas con EVA de hasta 8 mm y garantizar un ajuste ceñido que evita embolsamientos de aire, arrancan en los $140.000 y pueden superar los $220.000.

Recomendaciones clave antes de la compra e instalación

Contar con una funda no garantiza impunidad absoluta si el tamaño del granizo supera el estándar promedio (como las piedras de tamaño "huevo de gallina" o superiores) o si el viento extremo descoloca la protección. Sin embargo, los especialistas sugieren seguir estas pautas para maximizar su efectividad:

  • Medición rigurosa: Antes de comprar un talle universal, se debe medir la longitud total del vehículo desde el paragolpes delantero hasta el trasero. Una funda corta dejará expuestos los faros, la parrilla o los extremos de la chapa.

  • Anclaje antiviento: Es indispensable asegurarse de que el producto incluya correas de sujeción ajustables por debajo del chasis y elásticos reforzados en los paragolpes. En tormentas severas, el viento suele levantarse antes del granizo; si la funda se vuela, el auto queda desprotegido.

  • Atención a las zonas vulnerables: Algunas fundas económicas solo colocan relleno acolchado en la zona superior (techo y capot), dejando los laterales descubiertos. Si el granizo cae en diagonal por acción del viento, los parantes y cristales laterales pueden sufrir daños.

Ante el pronóstico de un trimestre estival con alta variabilidad climática, equipar el vehículo con una protección acolchada previa a la emisión de alertas meteorológicas constituye una inversión preventiva eficaz frente a los elevados costos de reparación de chapa y pintura.

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