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Síntomas de alarma: una urgencia médica que no da tregua

Alerta por coberturas de vacunación contra la meningitis: caen las dosis en lactantes y adolescentes pese al riesgo de secuelas graves

La meningitis —la inflamación de las membranas (meninges) que recubren el cerebro y la médula espinal— constituye una de las emergencias pediátricas y de infectología más severas. Pese a que la inmunización es la herramienta más efectiva para prevenir cuadros graves, las coberturas del Calendario Nacional de Vacunación en Argentina reflejan caídas marcadas en etapas críticas de la infancia y la adolescencia.

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Síntomas de alarma: una urgencia médica que no da tregua

En el marco del Día Mundial de la Meningitis, especialistas y datos epidemiológicos oficiales del Ministerio de Salud coinciden en un llamado urgente: completar los esquemas de dosis frena transmisiones comunitarias y evita desenlaces fatales que pueden desencadenarse en menos de 24 horas.

La brecha en las dosis: de la primera infancia a los 11 años

Según los últimos registros oficiales del Ministerio de Salud de la Nación, la vacunación contra el meningococo muestra un desgranamiento a medida que los niños crecen:

  • 3 meses (1ª dosis): Cobertura del 89,9%.

  • 5 meses (2ª dosis): Desciende al 85%.

  • 15 meses (Refuerzo): Cae al 76,9%, dejando a más del 23% de los lactantes sin la protección completa planificada para la primera infancia.

El panorama es aún más complejo en la franja adolescente. La dosis estipulada a los 11 años alcanza de manera a tiempo solo al 57,2% de la población objetivo. Aunque la cobertura ampliada (aquellos que se vacunan de forma tardía) eleva la cifra al 75,4%, la brecha evidencia un retraso riesgoso en un grupo etario determinante para la transmisión.

"El objetivo de las vacunas incorporadas al Calendario Nacional es alcanzar coberturas iguales o superiores al 95%. Completar los esquemas con los refuerzos es clave para obtener una protección adecuada", advierte el Dr. Enrique Casanueva (M.N. 55.133), infectólogo pediatra y jefe emérito del Servicio de Infectología Infantil del Hospital Universitario Austral.

El impacto del meningococo B en el escenario epidemiológico

Existen distintos tipos de meningitis: virales (las más frecuentes y con evolución generalmente favorable), fúngicas, parasitarias y bacterianas. Estas últimas representas las formas de mayor gravedad, causadas principalmente por pneumococo, Haemophilus influenzae tipo b, Streptococcus agalactiae y meningococo.

En el análisis de la enfermedad meningocócica invasiva en Argentina, las estadísticas epidemiológicas marcan que el serogrupo B explicó el 86,5% de los casos confirmados en niños y adolescentes de hasta 15 años.

Actualmente, la vacuna contra el meningococo B no forma parte de la gratuidad universal del calendario oficial; está contemplada de forma estatal únicamente para grupos con condiciones médicas de riesgo aumentado.

"Por eso es fundamental que los padres consulten con los pediatras qué vacunas debe recibir cada niño, dentro y fuera del calendario, para estar protegidos frente a la meningitis y otras enfermedades invasivas", señala Casanueva.

Síntomas de alarma: una urgencia médica que no da tregua

La meningitis por meningococo puede evolucionar de manera fulminante. Incluso bajo tratamiento médico intensivo y oportuno, la tasa de letalidad puede concretarse dentro de las primeras 24 horas desde la manifestación de los primeros signos.

En lactantes y menores de 1 año:

  • Irritabilidad constante o llanto inconsolable.

  • Dificultad para despertarse o somnolencia extrema.

  • Rechazo del alimento o inapetencia brusca.

  • Abultamiento o tensión en la fontanela (la zona blanda de la cabeza).

En niños mayores, adolescentes y adultos:

  • Fiebre alta e repentina.

  • Rigidez de nuca o dolor severo al intentar tocar el pecho con la barbilla.

  • Dolor de cabeza intenso.

  • Fotofobia (molestia o sensibilidad marcada a la luz).

  • Náuseas y vómitos en proyectil.

"La meningitis es una urgencia médica, por lo que ante la presencia de síntomas compatibles, hay que asistir de manera inmediata a una guardia", enfatiza la Dra. Florencia Nocita (M.N. 145313), pediatra y gerente médica de vacunas de GSK.

Secuelas permanentes y el rol clave de los adolescentes

Aproximadamente 1 de cada 5 personas que sobreviven a una meningitis bacteriana sufre secuelas graves de por vida. Entre las complicaciones irreversibles se encuentran:

  1. Hipoacusia o pérdida total de la audición.

  2. Daños neurológicos y cognitivos.

  3. Lesiones cutáneas severas y necrosis.

  4. Amputación de extremidades.

  5. Insuficiencia renal.

  6. Trastornos psicosociales o psiquiátricos.

En el caso de los jóvenes de 11 años, la aplicación del refuerzo trasciende la protección individual. El Dr. Fernando Burgos (M.N. 81.759), pediatra e integrante del departamento científico de la Fundación Vacunar, destaca la dinámica social de esta etapa:

"La adolescencia es un momento de especial vulnerabilidad porque los jóvenes suelen tener mayor circulación social y contacto cercano con otras personas, lo que facilita la transmisión del meningococo. Vacunarlos elimina la bacteria de la portación nasofaríngea y frena el contagio hacia lactantes y adultos mayores."

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