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martes 15 de septiembre de 2026

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Una jubilada entregó sus ahorros luego de que le hicieran creer que hablaba con su hija: perdió $3,1 millones, dólares y joyas

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Una jubilada de 70 años fue víctima de una estafa bajo la modalidad conocida como “cuento del tío” en San Salvador de Jujuy. Convencida de que ayudaba a su familia, entregó todos sus ahorros: $3,1 millones, 1.660 dólares y varias joyas de oro.

Todo empezó cuando sonó el teléfono fijo de su casa. Del otro lado de la línea, una mujer imitó la voz de su hija y le aseguró que debía actuar de inmediato para resguardar el dinero de la familia debido a la situación económica del país.

Finalmente, el engaño se concretó cuando la supuesta hija le explicó que enviaría a un amigo de confianza para retirar los bienes y llevarlos a un banco, con la promesa de cambiar los pesos a dólares y guardar las joyas en una caja de seguridad.

La víctima, creyendo que protegía así el patrimonio familiar, reunió el dinero y las joyas en una bolsa. Ese mismo día un hombre pasó por la esquina de su casa, recibió el paquete y se fue sin levantar sospechas.

Descubrió el engaño al hablar con su verdadera hija

La verdad salió a la luz horas más tarde. Al comunicarse con su verdadera hija para confirmar que el dinero ya estaba a resguardo, descubrió que nunca la había llamado ni le había pedido que entregara sus pertenencias. En ese instante comprendió que había sido víctima de una estafa.

Tras el dramático episodio, la jubilada realizó la denuncia en la Dirección General de Investigaciones de la Policía de Jujuy, que inició una investigación para identificar tanto a la mujer que realizó el llamado como al hombre que retiró el dinero y las joyas.

Hasta el momento, sin embargo, no hay detenidos ni se recuperó lo robado.

Cómo detectar una estafa virtual

Urgencia extrema: te apuran con frases como “es ahora o perdés el beneficio”, “tu cuenta será bloqueada hoy”.

Pedidos de datos personales: DNI, claves, códigos SMS, números de tarjeta o fotos de documentos.

Premios o deudas inesperadas: ganaste algo que nunca jugaste o debés algo que jamás contrataste.

Errores o mensajes genéricos: textos mal escritos, sin tu nombre o con saludos impersonales.

Números desconocidos o falsos: llamadas que se cortan, números muy similares a los oficiales o con prefijos raros.

Links sospechosos: direcciones acortadas o que imitan páginas oficiales pero con errores mínimos.

Presión emocional: miedo, culpa o entusiasmo exagerado para que no pienses.

TN

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