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miércoles 16 de septiembre de 2026

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Una joven fue torturada por sus padres durante 20 años: la rescataron sus vecinos

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Karen tiene 25 años y hace apenas unos pocos días que logró dejar atrás el infierno al que la sometieron sus propios padres desde que tiene memoria, en la casa que compartían en la localidad bonaerense de Avellaneda.

Fueron sus vecinos los que la rescataron al escuchar sus gritos y pese a que ya se radicó una denuncia, la pareja sigue libre. “Tengo miedo por ellos, porque aunque me hayan hecho daño son mis padres”, dijo la joven a TN, y agregó: “Tengo miedo que se maten entre ellos”.

La situación estalló a fines de enero pasado, un domingo que Karen llegó más tarde a su casa de lo que había dicho. Pero ese día sus padres no pudieron esperar siquiera a entrar en su vivienda para castigarla sino que empezaron a pegarle y arrastrarla de los pelos en el medio de la calle y ante una cámara de seguridad que registró toda la secuencia.

Aunque era muy chica cuando empezaron a torturarla, cuenta, nunca había gritado. “Aprendí a vivir de esa manera”, explicó Karen, que efectivamente no fue consciente de que lo que le hacían estaba mal hasta ahora. Pero ese domingo algo en ella se desbloqueó y por primera vez pidió ayuda a los gritos. Sus vecinos, afortunadamente, no fueron indiferentes y con su intervención la salvaron literalmente de un destino todavía peor.

En diálogo con TN, Karen manifestó que se encuentra muy movilizada por toda la situación pero que también se siente mucho más fuerte por todo el apoyo que recibió en estos días. “Sé que es un paso muy grande el que di y no hay vuelta atrás, nunca más me va a pasar lo mismo”, afirmó.

Por el hecho se abrió una causa que en principio fue caratulada como “lesiones leves agravadas por el vínculo”, de la cual sus padres ya fueron notificados aunque siguen libres y viviendo a la vuelta de la casa donde ella se aloja ahora junto a su pareja, que también es uno de los vecinos que se involucró para ayudarla. “Una perimetral no me va a salvar”, advirtió Karen, que sabe que puede volver a cruzárselos en cualquier momento por la calle. Tiene miedo de lo que puedan hacerle, pero también tiene miedo por ellos.

Fuente: TN

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