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martes 15 de septiembre de 2026

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Una historia de ficción

Se cubrieron 46 cargos docentes en la 13° Asamblea ordinaria de los niveles inicial y primario

Carta al Director:

Comienza allá por el año 1987 cuando una joven mujer, viuda y con un hijo de 5 años, se queda sin automóvil. Su marido manejaba un legendario Peugeot 504 TN, conocido como yeyo, que había heredado del padre.

Luego de un año de estar sin automóvil para trabajar y llevar a su hijo a la escuela, la joven mujer logra comprar en el año 1988 un automóvil usado, Renault 4 S modelo 1973.

La Renoleta era de un matrimonio joven que la estaba vendiendo porque acababan de comprar, ellos, un Fiat 128 Súper Europa, que en ese momento se vendía a nuevo.

La mujer compró el Renault 4, que estaba en estado regular pero con un deterioro importante. Era del padre del hombre que lo puso en venta.

El Renault 4 era color verde oscuro pero la pintura estaba fea. Al mes siguiente de haberlo comprado usado, la mujer notaba que el coche era un dolor de cabeza. Una lluviosa mañana de septiembre, el coche no arranca en la esquina de dos avenidas, donde se ubicaba una estación de servicios.

Por suerte había gente que la ayudó a empujar el coche para cargar combustible y ponerse a resguardo bajo la lluvia. Mientras cargaba nafta, preguntó la mujer si no había un mecánico en la zona.

En eso se presenta el mecánico que estaba en una moto y la invita luego a conocer su taller. La mujer le comenta los problemas del viejo coche y se lo lleva inmediatamente.

Entre los años 1988 y 1994, la mujer renegó bastante con el viejo Renault 4 que en esos momentos se deterioró bastante pese a las idas frecuentes al taller de su amigo.

Comenzado el año 1994, la mujer decide comprar un coche nuevo, un Fiat Uno SCR y vender el desvencijado Renault 4 que lo puso en la vereda de su casa.

El coche viejo estuvo en venta mas de tres meses, aunque muchos interesados iban a preguntar precio por el automóvil. Estaba chocado, le faltaban los paragolpes, las ruedas deterioradas, el caño de escape podrido, etc.

Finalmente su mejor amigo, el mecánico, lo compró a ese Renault 4 (no para su uso personal), sino para reciclarlo y venderlo. Así que luego de un año de trabajo, el Renault 4 quedó impecable y como nuevo en todos los rubros: electricidad, chapa, pintura, etc.

Apenas un tiempo después el mecánico vendió el Renault 4 a una persona muy amante de ese coche.

AEA

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