Un pedido justo y necesario
Muy justo y muy necesario, porque de su existencia dependen muchas familias para poder enfrentar el flagelo de la pobreza y del hambre.
Esa necesidad y dependencia ocurre desde hace mucho tiempo, y aún más en los últimos años, aunque por sobre todo, en los últimos meses, pandemia de por medio.
Se trata de los muchos comedores y merenderos que hay en el Valle Central y que buscan que no se interrumpa la asistencia alimentaria.
El problema es que algunos debieron cerrar, y la pandemia tuvo que ver.
Los referentes de tales comedores y merenderos toman todos los cuidados que pueden, pero carecen de kit de protección como lavandina o alcohol, de manera permanente.
Algunos ya cerraron por casos positivos de COVID-19.
La actividad los reúne a diario, usan barbijos, pero no es suficiente ante la propagación del virus.
La preocupación por el avance de la segunda ola de COVID-19 en tales sitios crece, siendo esto motivo, como decíamos antes, de cierre de algunos lugares.
Otros siguen asistiendo, pero es mínima la protección como el uso de barbijos para cocinar y luego entregar la comida.
Los representantes piden entrega de insumos para desinfección, como kit de higiene, tal como lo hicieron a nivel nacional, donde los referentes están protegidos.
A pesar de esto, es claro el aumento de la demanda en comedores y merenderos y con ellola preocupación de quienes habitualmente los atienden, y quienes están expuestos, sobre todo cuando la gente rompe el aislamiento y van a los comedores.
Este grupo de actores sociales son quienes ahora temen tener que cerrar y piden que desde Desarrollo Social colaboren con los insumos básicos como lavandina o barbijos y guantes, para evitar, como en otros comedores, cerrar, hasta que baje la cantidad de casos de COVID-19.
Días atrás, el comedor Gauchito Gil fue cerrado para evitar la propagación de contagios. Los referentes comentaron que la gente, ante la necesidad, concurría a retirar la comida siendo positivos de COVID-19 y contagió a 4 personas entre ellos una de las cocineras.
Esto motivó el lamento de un centenar de personas que quedaron sin asistencia por dos semanas.
El comedor Divino Niño Jesúsfue cerrado la semana pasada por contactos estrechos y casos positivos de beneficiarios. Desde el martes pasado hasta el momento más de cien personas siguen siendo asistidas, pero con alimentos secos que envían desde el comedor, el cual cerró para evitar que se propague el virus, ya que todos confluyen a una misma hora a retirar la comida.
Jimena Herrera, referente del comedor ubicado en el corazón del barrio Virgen Niña, manifestó: “Tuvimos que cerrar, no había alternativa para evitar la propagación, ahora estamos asistiendo casa por casa con lo que podemos que son bolsones de alimentos. No vamos a cortar la ayuda, pero la situación epidemiológica exige cuidados y eso llevó a cerrar las puertas, lamentamos que esto suceda. También, lamentamos los atrasos en las partidas y el aumento a comedores que aún no vimos reflejado ni sabemos de cuánto y cuándo sería”.
El comedor La Luciérnagatiene extremos cuidados, trabajan incansablemente para evitar el cierre.
Miriam Fresco, referente del mencionado comedor, comentó: “Higienizamos los tappers y pedimos distancia a la gente que viene, tuve gente aislada, pero ya no y le mandamos la comida. Ahora tuve tres familias aisladas en Banda de Varela, ellos avisan y le mandamos la comida a la casa, se la dejamos en la puerta. Las familias venían recibiendo ayuda de la municipalidad así que estaban bien, pero es muy difícil. No podemos cortar la comida a la gente, pero claro que tenemos que cuidarnos más, todos”, dijo.
Referentes del norte y sur contaron al igual que las mencionadas la preocupación por los beneficiarios que deben quedarse en la casa y no pueden ir al comedor, mientras otros a pesar de tener el virus concurren igual.
“Necesitamos un kit para los cocineros y quienes entregan la comida, un camisolín, guantes, barbijo, nosotros tenemos, pero no damos abasto. Asistimos cada día a más gente y son muchos ahora, tuvimos un aumento de gente adulta mayor, abuelitos de 80 años buscando qué comer porque no les alcanza y tenemos miedo de contagiarnos y propagar, por eso pedimos que nos ayuden”, dijeron desde un comedor de gran convocatoria de la zona sur.
“No queremos problemas, no queremos saber nada que nos cierren el comedor, pero es mucha la cantidad de gente que viene y mal colocado el barbijo, no tenemos para lavandina todos los días, mientras luchamos por las partidas tenemos que luchar para seguir cocinando y no contagiarnos de coronavirus”, apuntaron.
Coincidieron en que se debe evitar el cierre de los comedores, ya que la asistencia estatal través de las tarjetas y bolsones no son suficientes, cuando la gente salía a buscar el sustento diario y ahora no lo pueden hacer por las restricciones.





