Un niño agonizó por un mes y murió luego de comer un pancho

Un niño de cuatro años falleció tras estar internado un mes en el hospital Materno Infantil de Salta. El chico había sido derivado desde La Merced y le habían diagnosticado síndrome urémico hemolítico.
Desde el área de Comunicación del hospital Materno Infantil confirmaron que el niño falleció el 11 de diciembre. El caso se conoció tras el relato que publicó su madre en la red social Facebook.
"Luego de comer el pancho empezó con dolor de panza, luego desarreglo y vómito. Yo pensé que se le pasaría. Lo llevé al hospital de La Merced, donde le pusieron un calmante, pero él seguía peor", de esa forma empezó a narrar la madre.
"El día sábado lo volví a llevar a la noche, le pusieron suero y nada... Mi hijo gritaba de dolor. Nos fuimos a casa y no durmió nada, el domingo ya no daba más. Vine al hospital otra vez y le dije al doctor que por favor lo viera a mi hijo. Gritaba, se me tiraba en el piso por los fuertes cólicos. Recién deciden derivarlo al Materno Infantil. Mi hijo no paraba de vomitar, llegamos a la guardia, lo revisan, le sacan sangre, también prueba de materia fecal y de orina de manera urgente", relató.
Desde el área de Comunicación del Materno Infantil remarcaron que el niño tenía síndrome urémico hemolítico, aunque no precisaron si lo adquirió al comer el pancho. Resaltaron que las bacterias ingresan por alimentos mal lavados o carne mal cocinada.
Al continuar con su relato la madre dijo: "El resultado concluyó que a mi bebé le entraron dos bacterias, adenovirus y rotavirus, que le causaron en solo seis días anemia, un cuadro de desnutrición y, lo peor, un cuadro renal agudo, me le secaron sus dos riñones. El día 10 dejó de hacer pis y el día 11 entra a terapia. Ese mismo día empezaron a realizarle diálisis. Todo esto le causó ese maldito super pancho que decidí comprar", lamentó
"En un mes en terapia, no pudieron controlar el estado renal y al estar ya más de 20 día en terapia, con las defensas bajas, me le agarró neumonía", contó la señora.
"El nefrólogo ya me había dicho que mi hijo quedaría con un cuadro renal crónico, que se tendría que hacer diálisis toda su vida. Quizás Dios no quiso que mi papi sufriera y decidió llevarlo con él. Ya se me murió mi hijito y no quiero que no pase esto con otro niño inocente", concluyó. El Tribuno Salta





