Trucos eficaces para sacar los rayones del auto

Los rasguños o rayones en la pintura del coche son un clásico del que poca gente se puede librar. En un túnel, un estacionamiento angosto o una maniobra complicada, pueden ocasionarse y es sumamente común.Pero tiene que dejar de ser un dolor de cabeza, porque con unos trucos caseros se puede resolver de forma rápida, eficaz y sin perder mucho tiempo.
En primer lugar, hay que tener en cuenta el tipo de rayones. Primero, micro arañazos. Estos se generan por no lavar y secar el vehículo en las condiciones necesarias. Son suaves y de lejos, ni se los ve.
Luego, arañazos leves. Son aquellos que llegaron a la capa transparente o a la de color. Se ven a simple vista pero no se llega a ver el acero ni otro color diferente al de la pintura que tiene el coche.Y los peores son los rayones graves. Se trata de los más profundos y que dejan al descubierto el color del acero del auto. En este caso, directamente conviene recurrir a un profesional de chapa y pintura.
Trucos caseros para sacar los rayones del auto (y no perder tiempo)
Para los daños leves y micro, los tips pueden ser soluciones que funcionan de gran manera. ¡Empecemos!
-Pasta polish. Es una pasta reparadora de arañazos compuesta por una mezcla de productos naturales y sintéticos, que se aplica con un paño de microfibra o una esponja sobre la superficie. Funciona mejor en tonos claros que oscuros.
-Pintura en spray. Para esta opción, es necesario tener el código del color del coche para evitar un tono distinto. Por lo general, el código está bajo el capó o en el baúl. Se debe pasar de forma cuidadosa y a una cierta distancia.-Paño reparador. Se trata de una pequeña manopla impregnada en un pulimento que se aplica sobre el vehículo. Hay que frotar sobre la zona entre 5 a 8 minutos hasta que desaparezcan los arañazos.
-Rotulador. Se consiguen en locales con productos especializados. Está claro que debe ser del mismo color del auto. Es una solución a corto plazo debido a que no repara los rayones, tan sólo los disimula.
Fuente: La Vanguardia.





