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martes 15 de septiembre de 2026

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Terrible: Eran un catamarqueño y su hijo, quienes murieron en crimen mafioso

Terrible: Eran un catamarqueño y su hijo, quienes murieron en crimen mafioso

Un doble crimen con indiscutible sello mafioso se investiga en Santa Lucía, Tucumán. Los asesinados fueron Luis Rodrigo "Chano" de la Vega de 52 años y su hijo Walter de la Vega, de 25 años.

El hecho sacude a la localidad tucumana y se asemeja a otro ocurrido el año pasado.

El cuerpo de De la Vega padre fue hallado adentro de su camioneta, la que había sido calcinada.

A su vez, El sábado al mediodía, lugareños encontraron el cuerpo de Walter de la Vega a unos 100 metros de donde había sido hallado el cuerpo calcinado de su padre. El lugar fue rastrillado por familiares, por la Policía y por los especialistas del Equipo de Investigación Científica Fiscal (Ecif), la noche del jueves y la mañana del viernes, sin observar nada. Por eso creen que el cuerpo fue arrojado después de que se fueran, para que el mensaje llegue a más personas.

El mayor de los De La Vega, el jueves por la tarde, había ido a Catamarca a hacer una compra. Antes de irse tuvo una fuerte discusión con su hijo fallecido. Cuando se sospechó que podía ser el autor del crimen de su padre, otro hermano denunció su desaparición y el caso siguió lleno de dudas.

Después del hallazgo de su cadáver con un tiro en el pecho y otro en la nuca, dio por tierra con esa posibilidad y dejó a los pesquisas ante el peor de los escenarios: otra vez, como hace menos de un año, estaban ante un doble crimen marcado por la planificación, la sangre fría y la crueldad, el crimen de La Cocha.

Decía la nota cargada en este diario el 27 de febrero:

A medida que avanza la investigación y se acumulan las pruebas, los investigadores se convencen de que el doble crimen de Santa Lucía fue cometido por sicarios, que al igual que lo ocurrido en La Invernada en marzo de 2021, actuaron no sólo para matar, sino también para mandar un mensaje.

En principio, la desaparición de Walter De La Vega el mismo día que su padre Luis Rodrigo "Chano" de la Vega era encontrado calcinado dentro de su camioneta, hizo pensar que el joven de 25 años, quien había discutido con su progenitor poco antes, era el autor del crimen.

Pero el hallazgo de su cadáver con un tiro en el pecho y otro en la nuca, dio por tierra con esa posibilidad y dejó a los pesquisas ante el peor de los escenarios: otra vez, como hace menos e un año, estaban ante un doble crimen marcado por la planificación, la sangre fría y la crueldad.

La zona donde apareció el cuerpo del hijo de "Chano" había sido rastrillada poco antes, lo que indica que los asesinos plantaron el cadáver en el lugar, ya sea que lo hayan mantenido vivo para ejecutarlo allí, o que lo trasladaran ya sin vida, algo que deberán determinar las pericias en el sitio.

Las similitudes con el doble crimen de Víctor Hugo Brito y su hijo, Gonzalo, son sorprendentes. En ese caso fue el mayor quien murió ejecutado tras ser torturado y el menor apareció calcinado dentro de su auto. El suceso sumió en un aterrado silencio a la pequeña comunidad de La Invernada, en La Cocha.

Los investigadores, que poco pudieron avanzar en el esclarecimiento, sólo lograron romper el muro de silencio para averiguar que a algunos habitantes de la zona les había llamado la atención la presencia de un auto desconocido, que rondó por las inmediaciones poco antes de la ejecución.

Demasiadas coincidencias como para descartar la posibilidad de que ambos ataques hayan sido perpetrados por las mismas personas, lo que a su vez preocupa, cuando se contemplan los magros resultados de la primera pesquisa.

Sería así un mensaje mafioso para toda la sociedad tucumana, advirtiendo que tenemos entre nosotros a mano de obra especializada en borrar del mapa a quien ose incomodar a aquellos que tienen una actividad y una capacidad de pago que les imponga y permita encargar este tipo de "trabajos".

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