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miércoles 16 de septiembre de 2026

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Tenía un lavadero de autos, pagaba 300 pesos la hora y lo cerró: “Nadie quiere trabajar”

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Un chapista colombiano tuvo que cerrar su lavadero de autos porque no conseguía empleados para trabajar. Carlos Bedoya s colombiano y tiene 51 años. Desde el año 2017 tiene un taller de chapa y pintura y hace poco decidió abrir un anexo: lavadero de autos, ambos ubicados en la localidad de Pilar en la zona norte del Conurbano bonaerense.

Según contó este hombre, el primer mes que llegó a Buenos Aires recibió el afecto y ayuda de las personas que asistían a una iglesia ubicada en el barrio de Retiro. Desde aquel momento, y con mucho esfuerzo, construyó su propio camino.

Su tenacidad a lo largo del tiempo le permitió alquilar un amplio local en el 2017, en el que instaló un taller de autos. Tras el éxito que provocó, sumado a la fidelidad de los clientes, se le ocurrió una idea mejor: agregar un espacio dedicado a la limpieza de vehículos. Sin embargo, se enfrentó con un problema: no encontró empleados para el emprendimiento y, los pocos que aceptaban, se iban a los pocos días.

“Mi trabajo principal es el de chapa y pintura, pero los clientes me preguntaban por qué no abría el lavadero de autos. Lo abrí y lo cerré varias veces porque los muchachos que vienen trabajan unos días, algunas semanas, y se van”, introdujo en su explicación.

En relación con el sueldo que les pagaba a los trabajadores, afirmó: “Yo les pagaba $3.000 por día, de lunes a sábados. No es poca plata. Son más de $70.000 por mes. A eso hay que sumarle la propina, que no es poca, porque la gente que venía a lavar el auto es de buen poder adquisitivo. Pese a eso, no se quedaban. Está muy complicada la situación”.

Por último, y en relación con su taller de chapa y pintura, aclaró que la situación es distinta. “Tengo cuatro o cinco empleados. También es difícil retenerlos. El más antiguo está desde hace un año. El trabajo se paga por paño y ganan de piso de unos $35.000 semanales. Alguno llega a $50.000. Los multiplicas por cuatro y es buena plata”, entre $140.000 y $200.000 por mes.

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