Se enamoró de un presidiario por Facebook y su vida se transformó en un “calvario”: su hija vive en Catamarca

Se conocieron hace dos años a través de Facebook. Entablaron una relación de amistad virtual, que luego se convirtió en sentimental. Ella, de 43 años y domiciliada en la ciudad de Frías, y él, de 27 y preso en un penal de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, los barrotes, los muros y la distancia no fueron impedimentos para que la relación creciera, aunque solo se comunicaban y conocían a través de las redes sociales.
El joven —quien se encontraba detenido por robo, de acuerdo con lo que le contó a la friense— recuperó la libertad hace poco más de un mes, tras lo cual ella le envió dinero para que viajara a la “Ciudad de la Amistad”. Efectivamente, el sujeto llegó a Frías a fines de marzo y comenzó a convivir con la mujer del barrio La Curva. El primer día —según denunció la víctima— sufrió el primer hecho de violencia y fue el inicio de una andada de agresiones físicas y psicológicas. Le arrojó sus pertenencias al piso y la agarró del cuello porque le habían “llegado mensajes al Whatsapp”. “Era celoso y posesivo”, graficó la mujer, quien tiene hijos mayores que ya no viven con ella.
El último hecho sucedió el fin de semana pasado. La mujer dormía cuando el bonaerense la destapó y comenzó a reclamarle por sus amigos en Facebook. Le puso la rodilla en el pecho y el antebrazo en el cuello, apretándola con fuerza. Luego le tapó la boca y la nariz, y le manifestó: “Te voy a matar”.
La víctima comenzó a sufrir los efectos de la falta de aire, hasta que el sujeto la liberó. Ella fue hasta el baño, donde él irrumpió y le dijo: “Te voy a matar a vos y a tu papá, primero lo mato a tu papá, después a tu tío y por último a vos, total hasta que te encuentren muerta yo ya voy a estar en otro lado”.
Posteriormente, la friense recibió un llamado telefónico de su hija residente en Catamarca, a quien le contó lo sucedido y esta le prometió que la buscaría. Su concubino proseguía con las escenas de celos. Le propinó un golpe de puño en la pierna y luego irrumpió otra vez en el baño, esta vez con un cuchillo. “Te voy a agarrar a puñaladas, te voy a matar porque te estás haciendo la pilla”, le advirtió.
Posteriormente, el bonaerense le dijo que saldría “a robar”, se vistió todo de negro y salió. Luego regresó con bebidas alcohólicas y se acostó a dormir, tras tomarla del cuello y empujarla contra la pared. Al día siguiente, llegó la hija, el hermano y un sobrino de la mujer, quienes cuestionaron las agresiones físicas y le pidieron que se retirara de la casa. El sujeto negó los ataques, aunque igualmente se marchó.
La víctima realizó la denuncia en la Comisaría de la Mujer y la Familia Nº 3 y expuso que teme por su integridad física, por lo que se fue a vivir en otro domicilio. Se dio intervención al Ministerio Público Fiscal.
Le exigía que pusiera el altavoz del celular para escuchar las conversaciones
La denunciante expuso ante los investigadores que en un mes de convivencia con el sospechoso, su vida fue un “calvario”. El sujeto no la dejaba salir con pollera o pantalón corto o debía ponerse “una remera que le tapara la cola”; cuando recibía un llamado telefónico, le exigía que pusiera en altavoz para escuchar quién hablaba y de qué conversaban, estaba muy pendiente del teléfono de la mujer y no permitía que la friense saliera de la casa ni para hacer las compras, al menos que lo hiciera en compañía de él. Fuente: Nuevo Diario





