En un final escandaloso
Rosario Central derrotó a Estudiantes en Santiago del Estero y se consagró campeón de la Supercopa Internacional en un final cargado de tensión y controversia
El equipo rosarino dio vuelta el marcador con una actuación estelar de Angel Di María, autor de dos goles. El encuentro disputado en el Estadio Madre de Ciudades estuvo signado por graves bajas por lesión en el conjunto platense y un desenlace caótico que incluyó la invasión de campo de Juan Sebastián Verón.

En una jornada dramática e intensa disputada en el estadio Madre de Ciudades de Santiago del Estero, Rosario Central conquistó la Supercopa Internacional tras vencer por 3-1 a Estudiantes de La Plata. Con este logro, el conjunto rosarino sumó un nuevo trofeo oficial a sus vitrinas y se unió a la nómina de vencedores del certamen junto a Racing Club, Talleres de Córdoba y Vélez Sarsfield.
El encuentro tuvo todos los condimentos de una final inolvidable: un gol madrugador, la remontada comandada por la jerarquía individual de Angel Di María, una seguidilla imprevista de lesiones graves en la primera etapa y un cierre bochornoso signado por empujones entre futbolistas e interpelaciones directas a la terna arbitral.
Un arranque frenético y la pesadilla de las lesiones para el Pincha
El trámite comenzó de manera inmejorable para el equipo dirigido por Alexander Medina. Apenas en el primer minuto de juego, Alexis Castro aprovechó una desatención defensiva de la zaga rosarina para inflar la red y poner en ventaja a Estudiantes.
Sin embargo, la alegría del conjunto albirrojo comenzó a diluirse rápidamente a causa de un imponderable físico masivo. Transcurridos pocos minutos del gol inicial, el mediocampista uruguayo Gabriel Neves sufrió una caída aparatosa en el círculo central al disputar un balón dividido. Por las gestiones de dolor y la posición del impacto, el volante habría sufrido una fractura en su muñeca izquierda, motivo por el cual debió ser asistido de urgencia por los médicos y trasladado en ambulancia hacia un centro de salud cercano.
En su reemplazo ingresó Jalil Elías. Pero la fatalidad volvió a golpear la planificación de Medina tan solo ocho minutos después: en su intento por frenar un contraataque de Rosario Central, el exvolante de San Lorenzo y San Lorenzo sufrió una dolencia muscular severa que lo obligó a dejar el terreno de juego. De este modo, Estudiantes debió agotar dos ventanas de sustitución en apenas 18 minutos de la primera parte.
El show de Angel Di María y la polémica del VAR
Con la ventaja táctica y anímica provocada por la desarticulación del mediocampo rival, Rosario Central tomó la iniciativa. Angel "Fideo" Di María demostró por qué su regreso al fútbol argentino marca la diferencia en las citas decisivas.
Sobre la mitad del primer tiempo, el astro rosarino frotó la lámpara y ejecutó un tiro libre magistral que superó la barrera e ingresó junto al poste, decretando el 1-1 parcial.
Antes del descanso, la controversia se apoderó de la final. Tras una acción dentro del área de Estudiantes, el árbitro principal Darío Herrera fue convocado por el sistema de videoarbitraje (VAR) para revisar un posible contacto punible. Pese a las protestas del banco de suplentes platense, Herrera sancionó la pena máxima. Di María asumió la responsabilidad con frialdad y ejecutó cruzado para marcar el 2-1 con el que ambos equipos se retiraron al vestuario.
Un complemento condicionado y un epílogo con escándalo
Durante la segunda mitad, Rosario Central administró los tiempos del encuentro y dispuso de claras ocasiones para liquidar el pleito ante un Estudiantes diezmado. Las alarmas en el Pincha no cesaron: a los 20 minutos del complemento, el delantero Guido Carrillo sintió una molestia física y pidió el cambio, encendiendo la preocupación del cuerpo técnico de cara a sus próximos compromisos en los cuartos de final de la Copa Argentina y las semifinales de la Copa Libertadores.
En el tiempo añadido, con el resultado abierto pero un trámite volcado en favor de Central, Estudiantes envió a todos sus jugadores al área rival en un tiro de esquina agónico, inclusive al experimentado arquero Fernando Muslera. Rosario Central logró despejar el peligro y montó una contra rápida que concluyó con la definición sin oposición de Julián Fernández para sellar el 3-1 definitivo.
Tras el festejo del gol rosarino, la tensión acumulada detonó en el campo de juego. Futbolistas de ambos planteles se enfrascaron en discusiones violentas y empujones. El clima de tensión alcanzó su punto máximo con la presencia del presidente de Estudiantes, Juan Sebastián Verón, quien ingresó al campo de juego para recriminarle de forma airosa la actuación al juez principal Darío Herrera.
Con este triunfo, el Canalla coronó una jornada histórica en Santiago del Estero de la mano de su máximo referente contemporáneo, mientras que Estudiantes se retira con la urgencia de evaluar el parte médico de sus futbolistas clave en el tramo más exigente del semestre.





