CatamarcaYa

lunes 14 de septiembre de 2026

Buscar

Reclamo para el Sr. Concejal

El duro reclamo del Gordo Dan a Milei tras la derrota electoral

Carta al director:

Nota de Reclamo – Solicito su publicación

Para: Diario Catamarca Ya

Sr. Concejal del Circuito 8 y 9 de la Capital – Banda de Varela

Francisco Sosa:

Me dirijo a usted como abuela, ciudadana y vecina de esta Capital, con la necesidad de hacer pública una situación que me duele profundamente y que considero una gran injusticia.

Desde hace años, mi hija viene solicitando un terreno que pertenece a la Municipalidad de San Fernando del Valle de Catamarca, con la esperanza de poder construir allí una vivienda digna para su hijo, mi nieto, quien padece una cardiopatía congénita. En un principio, ella inició el pedido formal ante Catastro Municipal y en la Dirección de Espacios Verdes de la Municipalidad, cumpliendo todos los pasos y requisitos. Luego, al no obtener respuestas, presentó su solicitud directamente a usted, Sr. Concejal Francisco Sosa, como representante del Circuito 8 y 9.

La respuesta fue siempre la misma: que dicho terreno sería destinado a un espacio verde o una plaza para el barrio. A pesar de su insistencia, de los trámites, de las visitas, y de todo el tiempo invertido, nunca obtuvo una solución concreta. Cansada de tanto peregrinar sin ser escuchada, mi hija dejó de insistir… pero continúa inscripta en el listado de viviendas, cuyo director es el Sr. Fidel Sáenz, a quien sigue visitando cada vez que puede, con la esperanza de que algún día su situación sea tenida en cuenta.

Como ella, hay muchas madres —y también abuelas— que luchamos todos los días por un techo para nuestros hijos y nietos. Ella no pide que le regalen nada. Solo desea la posibilidad de acceder a una vivienda digna, aunque sea pagando, con un sistema accesible, aunque no tenga un trabajo en blanco. Es becaria, como tantos otros trabajadores que no figuran en un recibo de sueldo, pero que igual trabajan duro todos los días. Lamentablemente, el IPV no contempla estas realidades, y muchas familias quedan fuera del sistema.

A veces siento que toda esta lucha ha sido en vano, porque la esperanza no alcanza si los representantes del pueblo eligen a quién ayudar y a quién no, sin criterios claros ni equidad. Da tristeza saber que muchas veces las viviendas y los terrenos se entregan “a dedo”, mientras quienes realmente las necesitan siguen esperando en silencio.

Quiero también expresarle mi agradecimiento, Sr. Concejal, porque no todo ha sido negativo. En varias oportunidades ha ayudado a mi hija con los pasajes para poder viajar a Buenos Aires por la salud de su hijo, y eso lo valoro sinceramente. También gestionó una visita de asistentes sociales al expediente de ella, lo cual agradecemos. Pero, lamentablemente, eso tampoco se tradujo en una solución concreta.

Hoy escribo con dolor e indignación, porque nos hemos enterado —por vecinos que conocen la historia— que ese mismo terreno que mi hija solicitó durante años fue donado a otra persona. Una persona que, al parecer, no había iniciado ningún trámite previo. Y aunque me alegra que otra familia tenga su casa, no puedo evitar sentir tristeza. Porque mi nieto, con su problema de salud, y mi hija, con su lucha constante, merecían al menos una oportunidad.

Entonces me pregunto:

¿Qué más debemos hacer las abuelas, las madres, los vecinos, para que nuestros hijos y nietos puedan vivir dignamente?

¿Qué diferencia hay entre un niño y otro, si todos tienen derecho a un techo y una vida saludable?

¿Por qué unos acceden fácilmente y otros deben esperar años, sin respuestas ni explicaciones?

Ser militante no debería garantizar un beneficio, pero ser una persona común tampoco debería ser sinónimo de olvido. Porque si todos somos ciudadanos con derechos, entonces todos deberíamos tener las mismas oportunidades.

Por eso, quiero dejar un mensaje a la comunidad: pensemos con responsabilidad y memoria en las próximas elecciones. Elijamos a quienes realmente estén comprometidos con el pueblo, con los más necesitados, con la justicia social. No a quienes reparten según conveniencia.

Como abuela, solo deseo que antes de irme de esta vida pueda ver a mi nieto con su casita, viviendo con dignidad y seguridad, como cualquier niño merece.

Pero hasta hoy, seguimos esperando… Y mientras tanto, otros, sin pasar por todo este camino, ya tienen su terreno asegurado.

Con respeto, pero con profundo dolor,

Una abuela más del Circuito 8 y 9.

Seguí leyendo