Pioneros del amor virtual: “Nosotros nos enamoramos jugando en línea cuando eso no era habitual...”

explica que ahora es común empezar una relación de manera virtual, pero que en ese momento no era algo habitual: “Nunca nos habíamos visto en persona, solo por chat. Nuestro mejor plan fue siempre sentarnos los dos a jugar juntos”
Pasaron días en los que, sin darse cuenta, estuvieron 24 horas los dos conectados: “Mirábamos el reloj y eran las 6 de la mañana. Habíamos estado toda la noche jugando, hablando o escuchando música”.
“Era una relación realmente a ciegas, no había camarita, no nos mandábamos fotos por WhatsApp ni nada. Todo era por chat por el juego. Las redes sociales estaban arrancando, no teníamos ni Fotolog. Por momentos era confiar en que detrás de la voz había una cara, que quizás se parecía al personaje”.
De lo virtual a lo real
La relación pasó de la virtualidad total al cara a cara en 2011. “Después de casi dos años, Flor me dice que viajaba a Capital Federal para ayudar a su hermana que se mudaba y que pasaba por mi casa así nos conocíamos”, detalla Nicolás.
Flor aún recuerda los nervios de ese viaje en tren desde Mar del Plata: “Nos vimos en la estación de Villa Pueyrredón. Recuerdo que le dije a mi hermana ‘Me parece que ese es Nico’. Salí corriendo y nos abrazamos como si nos hubiéramos conocido de toda la vida. Uno no puede fingir las 24 horas del día y lo físico pasa a otra parte”.
Entre risas, Florencia afirma que tuvo la suerte de que era lindo, pero destaca que “uno se enamora de lo que es la persona en realidad y no de un cuerpo”.
Después de pasar varios días juntos, Flor volvió a Mar del Plata y siguieron con una relación a distancia, con muchos llamados por teléfono, compartiendo juegos en línea y muchos mensaje de texto.
Estuvieron así durante alrededor de seis meses y, en diciembre de 2012, ella viajó para pasar las fiestas con Nico. Él le propuso que se mudaran juntos: “Conseguí trabajo y no volví nunca más a mi casa. Fuimos a buscar ropa, los libros de la facultad y seguíamos jugando todo el tiempo. Salíamos al cine, a comer pero siempre nuestro mejor plan sentarnos en la pc a jugar”.
Florencia recuerda su primera salida fue ir juntos a cazar bichitos en un juego. “Otras parejas salen a tomar un café o un cerveza y nosotros elegimos compartir eso. La diferencia quizás entre nuestra relación y una ‘normal’ que se conoce en otros ámbitos es que cuando nos vimos, sabíamos que teníamos muchas cosas en común. Es clave compartir el ámbito”.
Casarse y tener hijos
Luciano, su primer hijo llegó en 2014 y si bien ambos siguieron jugando, las horas frente a la pantalla se redujeron: “Al principio cuando sos papá, los primeros meses es medio complicado jugar juntos. Vivíamos en un departamento de dos ambientes y estaban las dos computadoras y la cuna del nene”, detallan.
“Cuando Luchi empezó a dormir más, nosotros nos logueábamos y nos poníamos a jugar juntos hasta cualquier hora. Era un buen dilema cuando el nene se dormía la siesta porque o aprovechábamos para descansar o jugábamos”.
En 2018 se casaron y en 2019 llegó Emilia, su segunda hija: “Estamos muy contentos y felices con la familia que armamos y por supuesto como se puede, seguimos jugando”.
Ahora, cuando encuentran algún momento para jugar juntos, definen quién va a cocinar esa noche, si van a pedir un delivery y también charlan sobre su desempeño en el juego: “Hay conversaciones del estilo ‘por qué mataste a ese’ o ‘por qué no me asististe’”.
Para ellos, todo salió como soñaban: “La relación a distancia funciona con confianza, con amor. Nosotros tuvimos una relación virtual, a distancia y después formamos una familia. Lo que ahora pasa con las relaciones virtuales, nosotros ya lo hicimos, fuimos precursores de la forma en la que se está relacionando el mundo”. TN





