Peritaje clave en el matricidio de La Chacarita: Joaquín Tula "creía que atacaba a la muerte"

El informe elaborado por el Cuerpo Interdisciplinario Forense (CIF) sobre el estado de salud mental de Marcelo Joaquín Tula (22), imputado por el asesinato de su madre, Norma Beatriz Tula, en el barrio La Chacarita, aportó una revelación determinante para el rumbo de la causa judicial.
La Junta Médica concluyó de manera unánime que el joven atravesaba un brote psicótico de tipo delirante persecutorio al momento de cometer el ataque, un estado mental que anuló por completo su capacidad para comprender la criminalidad del acto y dirigir sus acciones.
El documento oficial, presentado formalmente ante la Fiscalía de Violencia Familiar y de Género a cargo de la Dra. Alejandra Ruth Antonino, detalla que el imputado no logró identificar el vínculo filial durante el episodio violento.
En lugar de reconocer a su madre, la mente de Tula proyectó una figura amenazante descrita bajo la representación de “la muerte que venía a buscarlo”. Alucinaciones, distorsiones y la pregunta que sintetizó el delirioLas pericias psiquiátricas y psicológicas lograron reconstruir el deterioro del estado mental del joven durante los días previos al crimen acontecido a fines de julio. De acuerdo con el dictamen técnico, Tula padecía alucinaciones auditivas, visuales y cenestésicas. Entre las percepciones alteradas registradas por los especialistas, el joven aseguró haber visto "pájaros negros" y "ojos rojos" en las personas a su alrededor.
Uno de los fragmentos más reveladores del expediente judicial recoge la frase expresada por el imputado durante las entrevistas de evaluación: “¿Era ella o yo?”. Para la Junta Forense, esta duda patognomónica grafica la imposibilidad real del agresor para distinguir la identidad de la víctima, percibiendo el contexto no como una agresión voluntaria contra su progenitora, sino como una respuesta desesperada frente a lo que su psiquis interpretaba como un peligro de muerte inminente.Los peritos enfatizaron además la distinción técnica entre la motricidad física y la comprensión mental: si bien Tula conserva recuerdos episódicos y ejecutó movimientos coordinados, carecía de la aptitud psíquica para evaluar el significado, la dimensión o la ilegalidad de lo que estaba haciendo.
Asimismo, el informe descartó enfáticamente que el hecho se haya originado en un arrebato de violencia producto de una discusión familiar. Internación actual y el camino hacia la definición judicialActualmente, Joaquín Tula se encuentra alojado bajo custodia en el Servicio de Salud Mental del Hospital San Juan Bautista, donde recibe tratamiento farmacológico y contención especializada.
Los profesionales médicos indicaron que el paciente presenta una evolución favorable pero advirtieron que requiere seguimiento institucional estricto e ininterrumpido debido a la persistencia de cierta sintomatología.
Pese a la contundencia de las conclusiones psiquiátricas, la firma del informe técnico no implica automáticamente el cierre del caso ni la declaración de inimputabilidad. De acuerdo con el Código Procesal Penal, el dictamen de la Junta Médica constituye un elemento probatorio central, pero la declaración formal de inimputabilidad —prevista en el Artículo 34 del Código Penal— y el consecuente sobreseimiento del acusado deberán ser dictaminados o denegados expresamente por el Juez de Control de Garantías interviniente, a solicitud de las partes.





