Pedido urgente de una Profesora a las autoridades

Carta al director:
Sin respuesta desde el 23 de junio hasta la fecha a mi solicitud por la firma de mi alta docente me veo NUEVAMENTE obligada a reflotar mi reclamo y pedido para poder percibir mis haberes correspondientes...
A quien corresponda
Me dirijo, con suma indignación y una profunda carga emocional, a las autoridades responsables del sistema educativo provincial, en especial, al área de Recursos Humanos, al Departamento Jurídico y al propio Ministerio de Educación de Catamarca, para exigir una respuesta urgente, definitiva y justa.
Mi nombre es María Noelia Liquitay, docente con 15 años de trayectoria ininterrumpida en la educación pública, con formación profesional como profesora en Ciencias Políticas, licenciada en Gestión Educativa y licenciada en Educación. Pero sobre todo, soy una trabajadora incansable que viene luchando hace once años, desde el 16 de abril de 2014, para que se reconozca un derecho básico y elemental: el alta docente correspondiente a las horas de 6° año, 1° división en la EPET N°13, horas que vengo dictando sin interrupciones, sin remuneración, sin reconocimiento y sin justicia.
He recorrido oficinas, presentado documentación, respondido requerimientos absurdos, entregado papeles repetidos, golpeado puertas y esperado promesas que jamás se cumplieron. Cada paso que di fue en nombre del derecho, de la vocación y del deber con mis estudiantes. Pero el Estado, el mismo que me exige excelencia, compromiso y profesionalismo, me niega lo más esencial: mi salario.
Resulta ofensivo, doloroso y paradójico que la materia que enseño sea “Derecho del Trabajo”, donde debo formar jóvenes en torno a los derechos, deberes y obligaciones laborales, mientras yo misma soy víctima de una flagrante vulneración de derechos humanos y laborales. Estoy trabajando gratis desde hace más de una década, invirtiendo mi tiempo, mis recursos, mi salud y mi dignidad profesional, sin que nadie me haya dado una explicación razonable ni una solución concreta.
Actualmente, se me informa que el expediente continúa “en proceso”, esperando documentación adicional que ya fue entregada, y que aún falta la firma de la ministra. Me pregunto: ¿Cuántos años más de espera se necesitan para firmar un papel? ¿Cuántos argumentos burocráticos más van a usar para seguir postergando mi dignidad? ¿Por qué una docente que cumple su deber con responsabilidad debe implorar durante once años por algo que la ley le garantiza?
Esta situación, además, me ha privado del derecho a titularizar las horas en la última convocatoria, lo cual profundiza aún más el perjuicio profesional, económico y emocional que estoy sufriendo.
Por todo lo expuesto, exijo con carácter urgente, firme y definitivo, que las autoridades correspondientes fijen una fecha inmediata para la firma de mi alta, y que se me reconozca con retroactividad el salario por las horas trabajadas. El trabajo que realizo merece ser pago. No estoy pidiendo un favor: estoy reclamando mi derecho como trabajadora, como docente, como ciudadana de esta provincia.
Ya pasaron once años. pasaron más de un mes más desde mi último reclamo y respuesta al mismo. No puedo, ni quiero, seguir en silencio. Espero que esta nota llegue al corazón de quienes aún no han dado la cara, y que logre conmover incluso al señor Gobernador Raúl Jalil, porque no hay gestión posible si se ignora la justicia básica hacia quienes sostienen la educación pública.
Atentamente,
María Noelia Liquitay
DNI 31.864.801
Profesora – EPET N°13.





