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lunes 14 de septiembre de 2026

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Pandemia e inseguridad

Y el tema parece inagotable. Y nos animamos a decir que realmente lo es, y que sigue siendo el centro de la escena, porque es lo que más ha influido en nuestras vidas (las de todo el mundo), en poco menos de un año, con circunstancias muy cambiantes, que muchas veces y casi todos los días nos tiene en vilo, ya sea por la situación sanitaria, la epidemiológica, los continuos casos, las personas aisladas, y la peor parte, por supuesto, que son las muertes, pero también la economía, que se ha visto tremendamente alterada, tanto en la actividad económica en sí, como en los resultados que los períodos de cuarentenahan dejado en ella.

Y todo se ha visto modificado. Nuestra forma de vida, nuestras costumbres. Nuestra forma de encontrarnos y comunicarnos, en cualquier aspecto que tenga que ver con nuestras actividades habituales.

Y la esperanza de una o varias vacunas, que en los últimos días se ha vito reverdecida, impactando inclusive, hasta en las bolsas mundiales, más allá de la expectativa personal de cada uno, de salir, al menos en buena parte, de tantas limitaciones y disminuir el temor a la enfermedad, y por sobre todo, la muerte a causa de ella.

En la última nota de tapa de este diario, hablamos de un montón de cuestiones relativas a esta pandemia y los por qué de la propagación en ascenso en buena parte de nuestra provincia, que entre paréntesis, este pasado martes y hasta el momento que terminamos de redactar esta nota,se produjo el séptimo fallecimiento en Catamarca.

También abordamos las afectaciones que han recaído y siguen recayendo en distintos sectores como el de Salud, el del trabajo, etc.

Pero de pronto nos preguntamos: ¿qué pasa con la inseguridad en Catamarca?.

Lo cierto es que todos los días, siguiendo las crónicas policiales, nos encontramos con distintos hechos, algunos muy violentos, dondepersonas, comercios e instituciones son presa de los delincuentes, que aún en tiempos de pandemia, continúan su actividad.

Sin ir más lejos, este pasado lunes, a una persona que salía de un Rapi Pago en la zona sur, la atacaron, la hirieron con un arma blanca, y le quitaron cerca de medio millón de pesos.

También, cerca en el tiempo, una mujer debió ser hospitalizada, al ser empujaba de su moto por un motochorro, con del fin de quitarle sus pertenencias.

Y son meros ejemplos. Continúan los robos de motos, los arrebatos. Los robos a comercios, previa rotura de sus vidrieras. Hace pocas horas los malvivientes se robaron 200 pares de calzados.

En la Terminal de Ómnibus, comerciantes dicen que esa zona, es “tierra de nadie” y son víctimas de constantes hechos de inseguridad.

En fin, podríamos seguir con más casos.

Hizo declaraciones el Ministro de Seguridad de la Provincia, Gustavo Aguirre, y consultado sobre el tema, dijo que si tomamos una estadística interanual, los delitos habían bajado aproximadamenteun 40%, pero en los últimos tiempos, con las flexibilizaciones que comenzaron aplicarse, comenzó a subir el índice, ostensiblemente.

Y si, es entendible, al haber menos restricciones, conmayor circulación de gente por la calle y al haber menos control de personas, los delincuentes tienen un campo más libre y más fructífero para actuar.

Pero no nos engañemos, no solamente depende de eso.

Primero porque hay muchos miembros de la policía que están aislados y también están los que han dado positivo al COVID-19, por lo cual, la fuerza se ha resentido, al menos en cierta parte.

¿Pero qué sucede?. ¿Hay capacidad de reponer la cantidad de personal faltante?

En la mañana de este pasado martes, y en ocasión de una manifestación, el padre de un cadete reclamaba porque su hijo no tenía contrato y mencionó que había unos 300 cadetes, en condiciones de ingresar a la policía activa, pero que no los ponían en acción. Tal vez dijo, en marzo o en abril. Y deberíamos decir que la Sociedad no puede esperar.

Los delincuentes actúan sin ninguna culpa. Atacan, hieren y roban. Y los vecinos, a veces, más que nada cuando tienen la oportunidad, también actúan. Hace muy poco, hubo, al menos dos casos, en los que hubo intervención de vecinos, que atraparon y agredieron a malvivientes, uno de ellos debió ser hospitalizado.

No lleguemos al punto, con o sin pandemia, como ya está ocurriendo en Buenos Aires, que se ejerza la justicia por mano propia y se llegue al linchamiento y muerte de ladrones, si es que las fuerzas policiales no actúan rápidamente y la Justicia no procede como corresponde.

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