Ocho horas ya no es la cifra perfecta para dormir: cuál es el descanso adecuado por edades

Durante años se afirmó que dormir ocho horas era la regla de oro, pero la ciencia y los especialistas vienen matizando esa idea: no es igual para todos.
Dormir bien sigue siendo crucial para la salud física y mental porque en ese tiempo el cuerpo repara tejidos, regula hormonas, consolida la memoria y fortalece las defensas.
Las horas de sueño según la edad
Un sueño de calidad potencia el rendimiento físico, mejora la atención y estabiliza el estado de ánimo; su ausencia incrementa fatiga y riesgos cardiovasculares y alteraciones metabólicas.
Para adultos sanos la recomendación general es dormir al menos siete horas por noche.
Las recomendaciones según la edad son orientativas: bebés de 4 a 12 meses, 12–16 horas; niños de 1 a 2 años, 11–14 horas; preescolares 3–5 años, 10–13; escolares 6–12, 9–12; adolescentes 13–18, 8–10; adultos, 7–9 horas.
Mantener horarios regulares facilita completar los ciclos de sueño imprescindibles para recuperarse. Eso reduce riesgos y mejora el aprendizaje.
Dormir dentro del tiempo recomendado mejora la memoria, regula el apetito y fortalece las defensas; ayuda además a controlar el peso y disminuir el estrés.
Como alerta Sleep Foundation: “Dormir menos de siete horas se ha relacionado con un sistema inmunitario debilitado, un menor rendimiento laboral y un mayor riesgo de accidentes”.
Consejos para dormir mejor
Cada persona tiene su cronotipo y necesidades: hay madrugadores y noctámbulos, y factores como trabajo, enfermedad o deuda de sueño cambian lo que resulta adecuado.
Dormir más de nueve horas de forma habitual puede ser signo de trastorno o enfermedad.
A veces es recuperación tras falta de sueño, pero conviene evaluar si se mantiene en el tiempo.
Para optimizar el descanso conviene fijar horarios regulares, limitar pantallas antes de acostarse y moderar el alcohol.
Mantener la habitación oscura y fresca, elegir buen colchón y almohada y hacer actividad física regular ayuda a conciliar.
Evitar cenas pesadas e incorporar técnicas de relajación mejora la calidad del sueño. Mitre





