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martes 15 de septiembre de 2026

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Murió un querido actor de El Chavo del 8

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La memoria emotiva de millones de latinoamericanos acaba de sufrir un golpe bajo. Elmartes se confirmó la partida de Ricardo de Pascual, el hombre que, con su calva impecable o su mirada esquiva, logró que el público pasara del enojo a la risa en El Chavo del 8.

A los 85 años, el actor cerró su ciclo tras una extensa trayectoria en la industria mexicana, pero lo que pocos sabían fuera del set era el calvario que atravesaba cada vez que las luces se apagaban. No fue el paso del tiempo lo que lo puso contra las cuerdas, sino una deuda pendiente con su propia salud.

Tres atados diarios y una factura que llegó tarde en la vida de Ricardo de Pascual

Ni lerdo ni perezoso para admitir sus errores, De Pascual confesó en su momento que su gran enemigo fue el tabaco. Lo que empezó como un requerimiento para una obra de teatro terminó siendo un vicio que lo acompañó durante dos décadas. "No entendí que el cigarro hace daño", reconoció tiempo atrás. Sin embargo, cuando se le preguntaba por el retiro, el actor se ponía sacado: para él, las tablas eran el único oxígeno que le quedaba.

Murió un querido actor de El Chavo del 8

De Pascual siendo el Sr Calvillo.

Captura TV El Chavo

Pese a que el aire le faltaba, Ricardo nunca quiso cortar el rostro con su profesión. "Yo no me veo fuera del trabajo, a mí el trabajo me da vida", aseguraba con una lucidez que conmovía. Su premisa era clara: mientras pudiera moverse, el escenario sería su hogar.

Esa tenacidad fue la que le permitió encarnar a personajes tan disímiles como el Sr. Calvillo —aquel que casi le arrebata la vecindad al Sr. Barriga— o el Sr. Hurtado, el ladrón que puso a prueba la honestidad del Chavo.

Un hombre con boina, bufanda y chaleco se acomoda la gorra con una mano.

El Señor Hurtado fue clave en la serie.

Captura TV El Chavo

Desde Grupo Chespirito lanzaron un mensaje cargado de afecto para despedir a este actor que, si bien no era del elenco estable de los "protagonistas", se ganó un lugar en el olimpo de la comedia blanca. Se fue un trabajador incansable, uno de esos que prefieren morir en escena antes que dar lástima en un geriátrico.

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