Murió Dolly Martinez, participante de “Mi vida con 300 kilos”

Dolly Martinez, conocida por su paso por el reality estadounidense Mi vida con 300 kilos, falleció a los 30 años, según comunicó en Facebook su hermana Lindsey Cooper. La noticia, publicada este pasado sábado, confirmó la muerte de la joven que saltó a la televisión cuando tenía 25 años y buscaba tratamiento por su salud.
La lucha de Dolly Martínez
Su intervención fue en el episodio 12 de la temporada 10, cuando tenía 25 años. En ese momento se indicó que pesaba 169 kilos, vivía con oxígeno asistido y era dependiente. Habló sobre su adicción a la comida: “Es la droga de cabecera que me quita el dolor. La comida es más que un simple placer. Es mi razón de ser”.
Con gran pesar, su hermana Lindsey Cooper difundió en Facebook un conmovedor mensaje en el que rememoró a Dolly. “Tenía una personalidad radiante”, escribió Lindsey, y añadió que la joven iluminaba cualquier lugar con su risa y su cariño. También dijo: “me reconforta saber que ahora se ha reunido con nuestro padre” y pidió paz.
Lindsey cerró su publicación con una despedida cariñosa: “Descansa en paz, Dolly. Siempre serás amada, siempre te echaremos de menos y nunca te olvidaremos”. Tras cinco años de su paso televisivo, la muerte de Dolly Martinez conmociona a quienes la recordaban por su fuerza y su historia. Por ahora no se han revelado las causas.
Repercusiones y contexto
El programa Mi vida con 300 kilos reúne historias de personas que enfrentan obesidad extrema y tratamientos complejos; Dolly Martinez formó parte de ese relato y su caso generó debates sobre dependencia y salud mental. En redes sociales varios seguidores y excompañeros expresaron su pesar y recordaron su sonrisa y su búsqueda de ayuda profesional.
Las autoridades no han divulgado detalles sobre el fallecimiento ni se anunciaron actos públicos. La familia pidió privacidad mientras atraviesan el duelo y agradecerán el cariño de quienes enviaron mensajes. El caso de Dolly marca otra historia de participantes de realities que, tras exposición mediática, enfrentan largos procesos personales fuera de cámara.





