"Mi vivencia de la noche de egresados..."

Carta al Director:
Noche que parecía normal, felices por estar en la cena de mi sobrino Exequiel y esperando las empanadas de la tía Lucia. Nadie imaginaba lo que iba a suceder después.
La presentación de los egresados, el desfile de ellos tan elegantes y sus caras llenas de felicidad. Sus papás con la enorme satisfacción de ver a sus hijos ahí con ese escenario tan imponente, tan bien preparado todo. Los mozos listo para comenzar a servir las mesas, las familias reunidas en cada mesa soltaban destellos de alegría; los niños jugando en la canchita de cesped sintético, gente en la barra buscando comida... Y de repente una brisa fresca comenzó a llegar y esa brisa se convirtió en viento o como lo quieran llamar (no sé lo que fue) Yo estaba con algunos de mi familia, nos miramos asustados. José corrió a buscar a Simón, mientras mi hermana, mi hija y yo buscábamos dónde sostenernos. No supe más de mi familia (papá, mamá y todos mis hermanos con sus familias) porque estábamos todos.
Nos agarramos de un árbol y en mi mente me decía que era peligroso, que tenía que salir de ahí. Lo que vino después parece sacado de una película de supervivencia. Se cortó la luz y solo se escuchaban gritos desgarradores, gente que corría, gente que se caía y eran aplastada por otros, llantos desconsolados, con los destellos de claridad de los rayos, veía sillas que volaban cómo cualquier hoja de papel. Tomé a mi hija de la mano, tenía la sensación que se nos caía el mundo, solo pensaba en protegerla y que Simón ya esté con su papá. A mí hermana la perdí por unos minutos eternos. Nos resguardamos en la pared de la mesada que está en la viña (foto de hoy) abracé a mi hija lo más que pude, pidiéndole a la Virgen María clemencia. Los gritos desgarradores seguian, ramas, cenizas, sillas pasaban por nuestro lado como si fueran bolsas de plástico. De repente uno de mis hermanos llega y me entrega a su hija (lloro tan solo recordarlo) y a un niño que hasta el momento no sé quién fue; Los abracé como si fueran míos, los minutos se hacían eternos, solo sabía que iba a pasar. Vino un policía y nos sacó de ahí, nos pidió que fuéramos a dónde estaba la mayoría de la gente. A mi sobrina se la llevan para otro lado, al niño lo dejé en el kiosco junto con otras personas mayores. Alguien me dice que una de mis hermanas estaba golpeada, llego junto a ella, lloraba muchísimo porque no sabía nada de su hijo, estaba con una crisis de nervios que no se podía mover, trato de calmarla mientras voy localizando a los demás. Ahora era buscar a mi sobrino de dos años que había quedado con su papá, nos dicen que estaban resguardados en otro lugar, me quedo con mi hermana y mi hija, llega mi marido me pide que nos vayamos al auto porque ahí ya estaba Simón (mi alma volvió a su lugar) mi hermana fue por su hijo. Nosotros corrimos al auto y ahí estaba Simón solito, con los ojitos bien grandes, lleno de tierra, no podía hablar, solo miraba para todos lados asustado. Solo cuando me di cuenta que estamos los cuatro juntos comencé a llorar desconsoladamente y rogar que la tormenta y el viento pasará. La gente seguía corriendo, los autos en caravana salían del polideportivo, lugar que se preparaba para vivir la mejor noche y fue la peor que viví en mi vida.
Lo cuento para que valoren la vida, valoren a su familia que es el tesoro más preciado.
Pronto estaremos bien.
#Fuerzasegresados
#fuerzachumbicha.





