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martes 15 de septiembre de 2026

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Los alimentos de colores que conviene incorporar a la dieta después de los 40

El ministro Caputo visitó la Planta de Zijin-Liex en Fiambalá

Incorporar alimentos de distintos colores en las comidas no responde solamente a una cuestión estética. La variedad de tonalidades que aportan frutas, verduras, hortalizas, hierbas y otros alimentos de origen vegetal puede ser una estrategia sencilla para aumentar la diversidad de compuestos beneficiosos presentes en la alimentación cotidiana.

Los colores intensos de muchos vegetales se deben a la presencia de fitoquímicos, compuestos bioactivos naturales que las plantas producen como mecanismo de protección frente al sol, los insectos y diferentes formas de estrés ambiental.

Cuando forman parte de la alimentación, algunos de estos pigmentos pueden ejercer efectos beneficiosos sobre el organismo y ayudar a reducir el daño oxidativo y la inflamación asociada al envejecimiento y a diversas enfermedades.

Cada color aporta diferentes compuestos

El organismo cuenta con sistemas antioxidantes propios, pero una alimentación variada puede contribuir a reforzar esas defensas naturales. Los fitoquímicos presentes en los vegetales participan en diferentes procesos relacionados con la protección celular y el mantenimiento de la salud.

Entre los principales pigmentos vegetales se encuentran:

Carotenoides: son responsables de buena parte de los colores amarillos y naranjas de frutas y verduras.

Antocianinas: son flavonoides relacionados con las tonalidades rojas, azules y violetas.

Clorofilas: son los pigmentos que caracterizan a las verduras de color verde.

La incorporación habitual de alimentos ricos en estos compuestos se ha relacionado con diferentes beneficios para la salud, entre ellos el mantenimiento de la salud ocular y gastrointestinal y una menor probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares y otras patologías crónicas.

Verduras verdes: antioxidantes, vitaminas y minerales

Las verduras de hoja verde se encuentran entre los alimentos más asociados con una alimentación saludable. Espinacas, rúcula, kale, brócoli, canónigos y acelgas aportan clorofila, folatos, vitamina K y diferentes compuestos antioxidantes.

También proporcionan minerales como magnesio y potasio, que participan en funciones importantes del organismo, entre ellas el mantenimiento del equilibrio de líquidos y el funcionamiento adecuado de los músculos.

Su consumo puede resultar especialmente interesante durante los meses de calor, cuando las necesidades de hidratación y de determinados minerales pueden adquirir mayor relevancia.

Alimentos naranjas y amarillos para cuidar la piel y la vista

La zanahoria, el melón, el damasco, el mango y la calabaza presentan tonalidades amarillas o naranjas asociadas a la presencia de carotenoides como el betacaroteno, la betacriptoxantina, la luteína y la zeaxantina.

Algunos de estos compuestos funcionan como precursores de la vitamina A, un nutriente que participa en el funcionamiento del sistema inmunitario y en el mantenimiento de la piel y la visión.

Además, los carotenoides pueden contribuir a proteger las células frente al estrés oxidativo. Durante el verano, esto adquiere especial interés debido a la exposición a la radiación solar, aunque ningún alimento reemplaza las medidas habituales de protección frente al sol.

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