Le diagnosticaron un cáncer terminal, se separó y decidió acostarse con 200 hombres

Molly Kochan, diagnosticada con cáncer de mama metastásico en etapa IV, tomó decisiones tan audaces como inesperadas: dejó su matrimonio, se embarcó en una exploración sexual intensa con casi 200 parejas y utilizó ese viaje íntimo como su modo de existencia. Su historia fue relatada en el exitoso podcast Dying for Sex y hoy inspira una serie televisiva protagonizada por Michelle Williams.
En 2015, Molly recibió la noticia de que la enfermedad se había propagado a sus huesos, cerebro e hígado. Su matrimonio de más de una década terminó y, como ella misma relató, la ruptura abrió un abismo en el que debía decidir cómo vivir lo que le quedaba de vida. Fue entonces cuando decidió priorizar su deseo. “Quería sentirme deseada, libre y presente… tenía miedo de morir sin haberlo hecho”, confesó en una de sus entrevistas.
Comenzó a tener encuentros sexuales con extraños, muchos en hoteles económicos o lugares improvisados. En total, sumó casi 200 parejas, viviendo experiencias que iban desde lo convencional hasta lo más inusual. El sexo se convirtió en su manera de existir, un refugio frente al dolor y el miedo.
Molly Kochan, diagnosticada con cáncer de mama metastásico en etapa IV, tomó decisiones tan audaces como inesperadas: dejó su matrimonio, se embarcó en una exploración sexual intensa con casi 200 parejas y utilizó ese viaje íntimo como su modo de existencia. Su historia fue relatada en el exitoso podcast Dying for Sex y hoy inspira una serie televisiva protagonizada por Michelle Williams.
En 2015, Molly recibió la noticia de que la enfermedad se había propagado a sus huesos, cerebro e hígado. Su matrimonio de más de una década terminó y, como ella misma relató, la ruptura abrió un abismo en el que debía decidir cómo vivir lo que le quedaba de vida. Fue entonces cuando decidió priorizar su deseo. “Quería sentirme deseada, libre y presente… tenía miedo de morir sin haberlo hecho”, confesó en una de sus entrevistas.
Comenzó a tener encuentros sexuales con extraños, muchos en hoteles económicos o lugares improvisados. En total, sumó casi 200 parejas, viviendo experiencias que iban desde lo convencional hasta lo más inusual. El sexo se convirtió en su manera de existir, un refugio frente al dolor y el miedo.
Molly también dejó un libro escrito en sus últimos meses de vida, Screw Cancer: Becoming Whole, en el que relató su experiencia con la misma franqueza.
Su viaje terminó en 2019, pero su mensaje sigue vivo. En 2025, su historia volvió a la pantalla con la miniserie Dying for Sex, protagonizada por Michelle Williams y Jenny Slate, que generó gran impacto en la crítica y el público.





