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lunes 14 de septiembre de 2026

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Lavado inverso: de qué se trata

Una persona de espaldas se lava el pelo lleno de espuma en la ducha.
El lavado capilar en la ducha suma nuevas tendencias de cuidado

El método convencional del lavado del pelo primero con shampoo y finalizar con acondicionador empezó a perder terreno en los salones de belleza. Cada vez más especialistas promueven el "lavado inverso", una estrategia que altera el orden tradicional para conseguir una melena con más cuerpo, brillo y liviandad.

Lavado inverso

La clave del proceso radica en utilizar el acondicionador como una capa protectora en medios y puntas antes del lavado. De esta manera, las zonas más castigadas se hidratan y quedan resguardadas de la acción desengrasante del shampoo, permitiendo que la limpieza se concentre estrictamente en la raíz.

Paso a paso

En primer lugar, acondicionar sin humedecer en exceso. Distribuir la crema sobre medios y puntas secas o levemente húmedas para proteger la fibra capilar.

Luego, aplicar el shampoo únicamente en la raíz y masajear con suavidad. Enjuagar con abundante agua. De esa manera la espuma que desciende barrerá los residuos del acondicionador sin sobrecargar el pelo.

Beneficios

Por un lado, se evita la acumulación de productos que dejan el cabello pesado o con aspecto graso tras el secado. También mantiene las puntas nutridas sin restar movimiento natural en la parte superior.

Asimismo, permite mantener el peinado fresco durante más tiempo al no dejar restos de crema suavizante.

Respecto a cada cuánto conviene lavar, la estilista española Olga G. San Bartolomé aclara que la higiene diaria no causa la caída del cabello y es fundamental para mantener los poros limpios.

Pelo graso o deportistas: Lavado diario para remover el exceso de sebo y sudor.

Pelo normal: lavado día por medio (cada 48 horas).

Pelo rizado o seco: admite espaciar más los días, aunque no se recomienda superar la semana sin lavar para evitar la obstrucción de los folículos.

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