Las penurias de una joven madre

Rita Véliz, es la joven madre de Abraham Mateo, el niño que ha tenido muchos inconvenientes para llegar a este mundo, así como los tuvo la joven madre.
Son de Belén y están peregrinando, ya sea a esta Capital o hacia Tucumán, para mejorar la salud del pequeño Abraham.
Rita y su marido, Aníbal, van y vienen con su hijo, como seguramente lo harían, un padre y una madre bien nacidos, con su hijo.
Ante todo, y yendo más hacia atrás en el tiempo, Rita narró que, encontrándose en un avanzado estado de su embarazo, concurrió al Hospital con su mamá, un día sábado, porque se sentía muy hinchada y tenía la presión alta.
Fue en esa oportunidad, que la atendió un médico, que él mismo decía, que había salido a divertirse y se sentía desvelado.
Le hizo un “tacto” y le dijo a la mujer que tenía una dilatación y que tenían que internarla.
Estuvo internada desde el día sábado hasta el miércoles.
“A mí y a otras chicas que también estaban embarazadas, nos hacían “tacto”, por la mañana y por la tarde”, comentó Rita.
“El hecho es que no nos sabían explicar, como llevábamos el embarazo, y si la situación que se daba, si era para un parto normal, o para practicar una cesárea”
“El día miércoles, ya iba a cumplir las 40 semanas y me dijeron que podía esperar dos semanas más”.
“Yo ya estaba muy delicada y no quería que me hagan tacto, porque me dolía, pero de todas maneras me lo hicieron y fue muy doloroso”.“Luego de ello, el médico me dijo que vuelva a mi casa y espere unos días hasta que tenga una suficiente dilatación”.
“Yo ya no dilataba bien” comentó Rita.
“Fue entonces que mi pareja habló con el médico, y le preguntó si me podía hacer una cesárea, porque yo no dilataba, pero le respondió que yo era para parto normal”
“Luego le agregó que si quería que le haga una cesárea, que vaya al sanatorio donde está él, pero que le iba a costar 80.000 pesos.
“Y yo me pregunté: ¿De dónde vamos a sacar 80.000 pesos?”
Fue entonces que tanto Rita como Aníbal, se preguntaron cómo era que le querían cobrar, cuando en un Hospital se supone que ello es gratis.
“Cuando volví a mi casa, me di cuenta que de tanto tacto, me habían roto la bolsa”
“Fui a acostarme, y comencé a sangrar”.
“Se enteró de mi estado el dueño de la casa donde estamos alquilando y se ofreció a llevarme al Hospital en su vehículo.”
“Yo estaba contenta porque pensaba que ya iba a venir mi hijo”
“Rompió la bolsa y ya está, pensaba yo”
“Me atendió la Obstetra, me hizo un tacto, pero me salió mucha agua”
“Luego me comentó que tenía que quedar internada hasta que dilate bien”. “Tenía la bolsa rota y no había dilatado”
Fue entonces cuando Rita comenzó a sufrir toda una serie de trastornos, con muchos dolores, perdía sangre, vomitaba, pedía la presencia de la Obstetra pero ella no acudía.
Así estuvo varias horas.
Finalmente y al constatar el estado de la joven mujer, desde la Dirección del Hospital decidieron el traslado a la Maternidad Provincial.
Finalmente, tuvo allí a su bebé, pero le dijeron que había perdido mucho líquido, y su hijo recién nacido había sufrido asfixia, dentro del vientre materno.
“En la sala de parto sufrí muchísimo, mi hijo no nacía y yo gritaba de dolor” “Luego de varias horas, finalmente lo pude tener”
El bebé tuvo problemas desde el primer día, nació casi muerto, un médico que fue avisado y llegó a la sala de parto, le hizo trabajos de reanimación, pero tardó en reaccionar… “Yo lo único que podía hacer era llorar”, dijo Rita. Su hijo no quedó bien, sufría convulsiones.
De a poco fue mejorando, pero luego, como decíamos al principio, luego de ser tratado en esta Capital y en Tucumán, y su diagnóstico, aún tiene sus complicaciones.
Hay una denuncia por mala praxis, pero hay muchos “peros” desde la Justicia, y no tiene novedades.





