La Justicia, ¿no actúa en este tipo de abusos?

Ha ocurrido hace pocos días, un hecho que ha conmocionado a los vecinos del Departamento Fray Mamerto Esquiú, con la aparición de un depravado sexual, en un local comercial de carnicería, ubicado en la localidad de La Carrera.
El sujeto, ante la empleada que lo iba atender, se bajó los pantalones, le mostró sus genitales, y le pidió a la mujer que lo masturbara.
Ante tal situación, que le resultóviolenta y traumática, por la forma en que actuó el individuo, que no solo se exhibía, sino que se acercaba a ella, yla instaba a que lo masturbe, tomó la decisión de munirse de un cuchillo de la carnicería, pero también de una “picana”, que tenía en uncajón, y logró contactarlo con el mencionado elemento, logrando que el sujeto se dé a la fuga.
Posteriormente, y resultando ser un hombre que vivía en las inmediaciones, fue aprehendido por la policía.
Pero luego de estar un rato detenido, lo liberaron.
Enterados que fueron de ello, la mujer y vecinos a quienes les comentó lo ocurrido, se sintieron indignados por la rápida liberación.
Temían, y con justa razón, que el hombre repitiera su acción con otras personas y peor aún con alguna o algún menor, inclusive niños, como a veces sucede.
Este pasado miércoles, se le tomó al sujeto, su declaración indagatoria, pero el mismo se abstuvo de prestar declaración.
Se le hicieron pericias psicológicas y quedó nuevamente en libertad. En realidad, salvo la demora en la dependenciapolicial, no estuvo nunca detenido.
Se sumó a lo narrado en la primera parte de esta nota, lo que le tocó vivir a una menor, con el mismo sujeto, un hecho ocurrido años atrás.
La causa judicial que provocó tal situación, no ha avanzado.
Por primera vez, la joven se animó públicamente a dar su versión de lo ocurrido, sin duda, motivada por lo que ocurrió en la carnicería.
Al ser entrevistada, dijo que lamenta que el depravado siga actuando en Fray Mamerto Esquiú y comenzó a narrar lo que a ella le ocurrió.
Comentó que cuando ella tenía 12 años, en su mismo domicilio, la abusó.
“Yo iba a su domicilio, porque quienes vivian allí, era como unos padres para mí. Les tenía mucha confianza”
“Un día fui y él se encontraba solo. Me hizo subir al segundo piso de la casa, y entonces me dijo que tenía un colchón nuevo, para estrenarlo”
“Luego de decirme eso, se puso detrás mío, apoyándose contra mi cuerpo”
“Yo salí corriendo de la habitación”
“Mi familia hizo la denuncia, pero todo quedó en la nada”
“Yo tenía que verlo todos los santos días”, decía la jovencita llorando…”
La menor estaba todos los días pensando que algo le podía pasar. Y hasta el día de hoy lo sigue viendo. Y no puede creer que con lo que ocurrió en la carnicería siga en la calle, como si no hubiera pasado nada.
“Cuando me ve, se me c..a de risa”
“Se me c..a de risa en la cara, porque no hay Justicia…” dijo la chica.
“¿Y por qué?. Porque tiene plata.”
“Tiene quien lo saque y siempre queda libre.”
“Me cuesta contarlo, pero sé que si no lo cuento aquí no lo cuento más.”, concluyó la jovencita que, muy avergonzada, seguía llorando.
Y la Justicia, lenta como siempre, sigue sin responder ante estos casos, por los cuales sufren y reclaman las víctimas, los familiares y los vecinos de las mismas.





