Años de espera y un desayuno para celebrar
La emotiva sentencia judicial que le cambió la vida a una joven catamarqueña
Conocé los detalles del proceso jurídico e interdisciplinario.

En un ámbito distendido y alejado del rigor formalista habitual de los estrados judiciales, el Juzgado de Familia de Segunda Nominación de Catamarca resolvió dictar la sentencia de adopción plena de una adolescente. La audiencia, encabezada por la jueza Dra. Olga Amigot, se transformó en un encuentro íntimo donde los presentes compartieron un desayuno para celebrar la integración definitiva de la joven a su núcleo familiar.
La resolución judicial representa la culminación de un trabajo articulado de acompañamiento emocional, legal y psicológico. A diferencia de lo que ocurre habitualmente con las infancias de menor edad, los procesos de adopción en adolescentes conllevan desafíos particulares de vinculación donde la escucha activa, la autonomía progresiva y la voluntad explícita de los jóvenes resultan indispensables para alcanzar un resultado favorable.
Durante la ceremonia formal de lectura del fallo, estuvieron presentes las profesionales que guiaron y monitorearon las distintas etapas del proceso: la coordinadora del Registro de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos, Dra. Valeria de la Colina; la asesora de Menores, Dra. Sandra López Gardel; y la psicóloga asignada a las causas de adopción, Lic. Jimena Barros.
El derecho a ser escuchado y vivir en familia
El ordenamiento jurídico argentino exige que, en los procesos que involucran a niños, niñas y adolescentes, se priorice el interés superior del niño y el derecho a ser oído. En el caso de los adolescentes mayores de 10 años, el Código Civil y Comercial establece formalmente que debe prestarse consentimiento expreso para la adopción, convirtiendo a los jóvenes en sujetos activos en la construcción de su propia identidad y destino familiar.
Desde el ámbito judicial catamarqueño destacaron la importancia de desmitificar las barreras en torno a la adopción de chicos y chicas de mayor edad. Mientras las estadísticas nacionales reflejan que la gran mayoría de los legajos de aspirantes inscritos se orientan a la primera infancia, historias como la celebrada en Catamarca evidencian que el deseo de contención y pertenencia no se agota con el paso de los años.
"Hoy no termina un proceso: continúa una historia de amor y cuidado, que seguirá creciendo en familia", remarcaron fuentes institucionales al término de la lectura del fallo, subrayando la premisa de que el sistema judicial debe obrar como una herramienta garante de derechos humanos fundamentales.





