La dulce canción que ayudó a atrapar a un abusador de menores

"Hay secretos chiquititos que te invitan a jugar, y hay secretos tan enormes que te vienen a asustar".
Esas son las primeras líneas de "Hay Secretos", una canción con un impacto emocional enorme, que conmueve a la gente hasta las lágrimas.
Muchas canciones pueden hacer eso, pero ésta es realmente algo más.
Es una ventana a través de la cual la sociedad puede cuestionarse a sí misma.
La canción incluso se ha usado como prueba en un juicio penal.
Su compositora es Ruth Hillar, quien creció y vive en Santo Tomé, un pequeño pueblo en el centro de Argentina, donde la visité.
"Nací en un hogar muy musical. La música estaba ahí antes que yo llegara: mi mamá y mi papá se conocieron cantando en el coro polifónico de Santa Fe. Mi papá tenía un conjunto de música humor.
"Empecé con la flauta dulce, también a cantar, a estudiar los rudimentos de la música, y siempre lo disfruté muchísimo".
Con su padre en el violín, tocaban dúos, y cuando le compraron un grabador, jugar con la música era "una de mis diversiones preferidas".
Otra cosa que siempre le fascinó fue la lectura.
"Pasaba muchas, muchas horas leyendo. En casa había una biblioteca muy linda. Y, de hecho, cuando vi que en las casas de mis amigos de la escuela no había casi libros, organicé una biblioteca en la vereda".
A pesar de cuanto disfrutaba de la música y la literatura, lo que quería ser cuando grande era veterinaria o pediatra, "siempre como por el lado de curar a alguien, a los niños o a los animales".
Esa idea de cuidar a los demás, particularmente a los niños, se convertiría más tarde en el centro de su trabajo como compositora.
La canción dice que hay "secretos livianitos que te llevan a volar", pero hay "secretos tan pesados que no te dejan respirar".
En un pasaje particularmente emotivo, la canción le habla directamente al oyente y dice: "Si no alcanzan las palabras para lo que hay que contar, inventemos otro idioma. Siempre te voy escuchar".
"Y tiene un un estribillo que quiere ser un mantra: 'No se tienen que guardar los secretos que hacen mal'.
"Uno de los estribillos tiene solo un sonido de una caja muy profunda, con voces de nenas, de nenes, y de adultos, mujeres y varones, como representando una comunidad completa que está cantando junta a favor de proteger del abuso".
Sobre ese flagelo, subraya Ruth, los adultos tienen que ser interpelados, por eso la canción no sólo está dirigida a los niños, sino también a los grandes.
"En realidad los adultos somos los responsables del bienestar de las infancias, no solamente de nuestros hijos, sino de todos los niños y niñas, así que creo que justamente esta canción quiere decir: presten atención, estén atentos, estén donde hay que estar, miren a esos niños y a esas niñas con una mirada sensible y compasiva.
"Mucho de eso les toca a los docentes y de hecho son los grandes héroes en esta gesta, porque en las escuelas son los que más acceden a esos momentos donde los niños y las niñas se pueden abrir, pues muchas veces los abusos son en sus propias casas, interfamiliares, intrafamiliares".
Ruth compuso la canción en 2017, y dice que fueron muchos los caminos que la llevaron a hacerlo.
"El tema del abuso estaba más en la esfera pública y pensé: ¿qué podemos hacer? Mi arma, mi forma de actuar es la música, no conozco otras. O por lo menos otras mejores no me salen. Pero quedé como en imposibilidad.
"Recuerdo que estábamos filmando el video de la canción de cuna 'Noni Noni', buscando las imágenes más tiernas, de más cobijo que se nos ocurrían, y mirando desde afuera una escena pensé que muchas infancias quedaban fuera de la esfera de esa canción, que había otra canción que es más urgente".
Decidió que tenía que tratar, "aunque fuera tan difícil, aunque las palabras y los sonidos parecería que no alcanzaran... ¿cómo hablar de eso sin lastimar el que ya está herido?".
En ese momento le llegó un email de Sabrina Medina, una licenciada en trabajo social de Paraná, una ciudad vecina, diciendo que trabajaba en programas de prevención de abuso y que había muy pocos recursos artísticos.
"Me compartió las ideas principales: el tema del secreto, del miedo, de la confianza, de ofrecer ayuda. Así supe que la canción ya estaba empezada. Escribí una estrofa y se la envié para que me dijera si había algo que pudiera herir.
"Busqué siempre referenciar sin nombrar, que quien estuviera pasando por una situación de abuso pudiera reconocerse, y quien no, pudiera entender otra cosa, un tema de secretos más fuertes, o más livianitos.
"Enseguida pensé que sería una Vidala, un ritmo folclórico argentino muy introspectivo, muy reflexivo, para que comunicara de una manera tranquila lo que quería comunicar".
"Hay secretos" apareció en el disco "¿Por qué?, ¿por qué?", en el año 2018, y pronto Canticuénticos empezó a recibir mensajes de mamás, de docentes, de trabajadores sociales evidenciando que su mensaje estaba siendo recibido.
"Muchas nenas y nenes, e incluso muchos adultos, habían podido hablar de abusos en la niñez.
"Para nosotros fue difícil enfrentar todo eso porque, más allá de la compañía de un abrazo a la distancia, no podemos hacer mucho, pues no somos profesionales".
Difícil también fue tocar la canción en vivo, pues no sabían si podrían cantarla sin llorar, ni cómo reaccionaría el público.
"Lo que pasó desde el primer momento fue eso, que en alguna frase se nos quebraba la voz, no solo por lo que estábamos cantando, sino por lo que veíamos en la sala.
"Siempre hay lágrimas, siempre hay abrazos muy apretados a sus niños, a sus niñas. Siempre hay esas caras que son mezcla de gratitud con dolor, a veces, con un dolor retroactivo".
"Entonces, es algo que no queremos dejar de cantar, porque queremos que sea una canción necesaria y, sobre todo, generar ese momento en el cual el público canta junto ese estribillo, porque así como en el disco, en un momento dejamos al público cantando solo.
"Eso creo que interpela mucho, porque ahí sí percibimos que es un grupo humano, heterogéneo, que viene de distintas familias, de distintos lugares, pero que en ese momento se juntan en esta especie de oración o de mantra, y eso es maravilloso, es muy fuerte.
"De a poco, aprendimos a poder cantar la canción entera, sin llorar y sin quebrarnos, pero no por eso dejamos de emocionarnos con cada lágrima que vemos en el público, porque no hay concierto en el cual no pase algo fuerte y hermoso".
La canción ha llegado incluso a la justicia argentina.
En marzo de 2021, una jueza de la ciudad de Zapala, en la Patagonia argentina, tocó "Hay Secretos" en la sala de audiencias.
Lo hizo para destacar el papel de la canción en el descubrimiento del caso de abuso que se estaba juzgando y por el que se condenó a un hombre.
Lo que había sucedido era que un profesor de música había presentado la canción a los alumnos de primaria. Una de esas alumnas la compartió con su familia en casa y una de sus hermanas, conmovida, reveló que había sido abusada sexualmente por un vecino.
Otros niños del vecindario se presentaron y compartieron sus propias historias de abuso por parte del mismo hombre.
"En realidad ahí el héroe fue el docente que supo elegir esa canción en el marco de la Educación Sexual Integral (ESI), así que fue en realidad el hacedor de esto, ¿no?
"Pero eso que pasó con la canción me vuelve a reconfirmar que el arte tiene un poder enorme".
Y reverbera más allá de la frontera argentina.
"Una música y antropóloga brasileña me contactó y me dijo: 'Yo quiero que esta canción esté en portugués, te voy a ayudar a hacer una traducción', así que lo hicimos.
"Tenemos también una versión en italiano que estamos por grabar, y nos escribieron de Corea para pedirnos autorización para hacer una traducción del texto... nos han escrito de muchísimos lugares distintos.
"En Argentina entró como recurso a la ESI, así como en Uruguay y sé que en otros países también".
Ahora, Ruth y Canticuénticos están trabajando en una versión en inglés de la canción, para decirle a aún más niños...





