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lunes 14 de septiembre de 2026

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Galletas de limón

Si tenés ganas de unas ricas galletas cítricas, esta receta las va a dejar suaves por dentro, ligeramente doradas por fuera y con un glaseado de limón exquisito. El secreto está en usar ralladura de limón y en no cocinarlas de más para que queden tiernas. ¡Manos a la obra!

Ingredientes (12-14 galletas)

Para las galletas:

1½ tazas (190 g) de harina 0000

½ taza (100 g) de azúcar

1 cucharadita de polvo de hornear

¼ cucharadita de sal

½ taza (113 g) de manteca a temperatura ambiente

1 huevo grande

2 cucharadas de jugo de limón

1 cucharada de ralladura de limón (solo la parte amarilla)

½ cucharadita de esencia de vainilla

Para el glaseado (opcional pero recomendado):

½ taza (60 g) de azúcar impalpable

2 cucharadas de jugo de limón

Paso a paso de la receta

Precalentá el horno a 180°C. Prepará una placa para horno con papel manteca.

En un bowl, mezclá la harina, el polvo de hornear y la sal. Reservá.

En otro bowl, batí la manteca con el azúcar hasta que esté cremosa y pálida.

Agregá el huevo, el jugo de limón, la ralladura y la vainilla. Batí hasta integrar.

Incorporá los secos en dos partes, mezclando con una espátula o cuchara hasta que se forme una masa suave y ligeramente pegajosa. No amases de más porque la galleta se endurece.

Tomá porciones de masa del tamaño de una cuchara sopera, formá bolitas y colocalas en la placa separadas por unos 5 cm. Aplastalas suavemente con la palma de la mano o con el fondo de un vaso.

Llevá al horno por 8-10 minutos, hasta que los bordes estén ligeramente dorados y el centro aún se vea suave (no esperes que se doren del todo, porque se siguen cocinando al enfriarse).

Dejá enfriar las galletas sobre la placa por 5 minutos, luego pasalas a una rejilla para que se enfríen completamente.

En un bowl chico, mezclá el azúcar impalpable con el jugo de limón hasta obtener una pasta brillante y suave. Si queda muy espesa, agregá más jugo; si muy líquida, agregá más azúcar. Bañá cada galleta con una cucharadita de glaseado y dejá que se seque. ¡Y listo!

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