Galletas de limón
Si tenés ganas de unas ricas galletas cítricas, esta receta las va a dejar suaves por dentro, ligeramente doradas por fuera y con un glaseado de limón exquisito. El secreto está en usar ralladura de limón y en no cocinarlas de más para que queden tiernas. ¡Manos a la obra!
Ingredientes (12-14 galletas)
Para las galletas:
1½ tazas (190 g) de harina 0000
½ taza (100 g) de azúcar
1 cucharadita de polvo de hornear
¼ cucharadita de sal
½ taza (113 g) de manteca a temperatura ambiente
1 huevo grande
2 cucharadas de jugo de limón
1 cucharada de ralladura de limón (solo la parte amarilla)
½ cucharadita de esencia de vainilla
Para el glaseado (opcional pero recomendado):
½ taza (60 g) de azúcar impalpable
2 cucharadas de jugo de limón
Paso a paso de la receta
Precalentá el horno a 180°C. Prepará una placa para horno con papel manteca.
En un bowl, mezclá la harina, el polvo de hornear y la sal. Reservá.
En otro bowl, batí la manteca con el azúcar hasta que esté cremosa y pálida.
Agregá el huevo, el jugo de limón, la ralladura y la vainilla. Batí hasta integrar.
Incorporá los secos en dos partes, mezclando con una espátula o cuchara hasta que se forme una masa suave y ligeramente pegajosa. No amases de más porque la galleta se endurece.
Tomá porciones de masa del tamaño de una cuchara sopera, formá bolitas y colocalas en la placa separadas por unos 5 cm. Aplastalas suavemente con la palma de la mano o con el fondo de un vaso.
Llevá al horno por 8-10 minutos, hasta que los bordes estén ligeramente dorados y el centro aún se vea suave (no esperes que se doren del todo, porque se siguen cocinando al enfriarse).
Dejá enfriar las galletas sobre la placa por 5 minutos, luego pasalas a una rejilla para que se enfríen completamente.
En un bowl chico, mezclá el azúcar impalpable con el jugo de limón hasta obtener una pasta brillante y suave. Si queda muy espesa, agregá más jugo; si muy líquida, agregá más azúcar. Bañá cada galleta con una cucharadita de glaseado y dejá que se seque. ¡Y listo!





