“Fallé como hija”, una médica desconsolada por la muerte de su papá

La pandemia del coronavirus no da tregua, ya pasamos un 2020 muy vertiginoso y el 2021 arrancó de la misma forma. Sin una salida rápida aparente, lo único que nos toca es extremar los cuidados para evitar enfermarnos. Claudia Antúnez es una médica neumóloga que vive en Brasil, ella se encuentra pasando un muy mal momento porque su padre falleció de Covid-19. Día a día la médica atiende decenas de pacientes con coronavirus en un hospital ubicado en Francisco Beltrão, al suroeste de Paraná. No obstante, ella nunca pensó lo su papá iba a ingresar a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). La doctora cuenta que ella tomo la decisión de alejarse de su familia para evitar contagiarlos de la enfermedad, ya que por su trabajo esta muy expuesta. Asimismo, Claudia asegura que fueron incontables las veces que le dijo a su padre sobre la importancia de cuidarse, pero él siempre hizo oídos sordos. Finalmente Vitor Soares Antúnez falleció el pasado 02 de enero, tenía 75 años y dejó un gran vacío a su hija. Por la experiencia que le toco vivir, la médica decidió informar sobre el virus mediante sus redes sociales e intentar que las personas generen conciencia sobre la pandemia. Claudia Antúnez dice que le falló como hija al no haber tenido la autoridad y fuerza necesaria para que su padre entienda la gravedad de la enfermedad. “Como médico, sé que hice todo lo que pude. Lo único que lamento es no haber sido más estricta con él. Debí haberle dicho que no saldría de la casa, pero no fui lo suficientemente enérgica”.
Vitor Soares Antúnez falleció el 2 de enero a los 75 años Luegó agregó: “Siento que fracasé porque debí haberme esforzado más para que él se cuidara. Fallé con mi padre como hija, porque después de que se contagió del virus no tenía nada más qué hacer”, comentó la doctora en sus redes sociales”. El padre de Claudia no salía a trabajar, pero todos los días se dirigía a un taller que tenía. Además de frecuentar a amigos y familiares que la final llegaron a contagiarlo y, que desencadenó en su muerte. “Mi padre era la persona más pacífica que conocía. Se despertaba por la mañana siempre de buen humor, nunca lo vi quejarse de nada. Siempre estaba bien, incluso en el hospital”, afirma la médica.





