Opinión
Escena del crimen contaminada

Las recientes imputaciones de Román Di Santo, exjefe de la Policía Federal, y
Luis Heiler, exjefe de la Prefectura Naval, reavivan una de las principalesinterrogantes en torno a la muerte del fiscal Alberto Nisman: ¿Qué ocurriórealmente en el lugar donde fue hallado? sin vida el 18 de enero de 2015?
Estas imputaciones, solicitadas por el fiscal Eduardo Taiano y delegadas al juez
Julián Ercolini, apuntan a posibles irregularidades en la preservación de laescena del crimen.
A casi una década del hecho, estas deficiencias siguen siendo una barrera paraalcanzar la verdad.
La manipulación de la escena del crimen no es una anomalía, sino un patrónrecurrente en casos de alto perfil en Argentina.
Ejemplos como el caso María Soledad Morales y la desaparición de Loan DaniloPeña demuestran que estas prácticas pueden desviar investigaciones, sembrarincertidumbre y, en última instancia, consolidar la impunidad.
La escena del crimen: el pilar de toda investigación
El lugar donde ocurre un delito es un espacio único e irrepetible que contiene lasclaves para reconstruir los hechos.
Cada objeto, huella y elemento presente puede aportar información vital. Sinembargo, cuando la escena es contaminada -ya sea por negligencia o intenciónse rompe la cadena de evidencia, se pierden pruebas esenciales y se distorsionala narrativa del caso.
En el caso Nisman, la falta de preservación adecuada, el ingreso descontroladode personas al lugar y la manipulación de objetos críticos comprometieron demanera significativa la investigación.
Estas acciones dejaron un vacío probatorio que, hasta hoy, alimenta teoríasenfrentadas sobre suicidio, homicidio y encubrimiento.
Contaminación intencional: una herramienta de impunidad
En muchos casos, la manipulación del lugar del hecho no es fruto de errores,sino de una estrategia deliberada para proteger a los responsables o desviar laatención de los verdaderos culpables.
En el caso de María Soledad Morales, el encubrimiento tuvo como fin proteger apersonas vinculadas al poder político de Catamarca. La escena fue alterada detal forma que se perdió la oportunidad de recoger pruebas contundentes que
vinculaban directamente a los autores del crimen.
Algo similar se observa en la desaparición de Loan Danilo Peña, donde laprecariedad en la preservación del lugar y la falta de una investigación inicialrobusta comprometen seriamente el desarrollo de la causa.
En ambos casos, la contaminación del lugar del hecho fue clave para sembrarincertidumbre y prolongar la ausencia de justicia.
Un rompecabezas irreparable
La contaminación de una escena del crimen permite construir un escenario llenode contradicciones, donde las pruebas pierden su credibilidad. Este "caosprobatorio" genera múltiples versiones que dificultan la resolución del caso.
En el caso de Nisman, las irregularidades iniciales en el manejo de la escena delcrimen han sido el detonante de años de debate público y judicial sin undesenlace claro.
La verdad comienza en el lugar del hecho
El lugar del hecho es la base sobre la que se construye cualquier investigación
criminal. Su manipulación, ya sea por negligencia o con intención, equivale aborrar pistas esenciales y abrir la puerta a la impunidad.
La pregunta que debemos hacernos es: ¿Qué se necesita para revertir esta
realidad? La respuesta comienza con la voluntad política, la profesionalizaciónde las fuerzas de seguridad y un compromiso social con la verdad y la justicia.
La escena del crimen es más que un espacio físico: es el punto de partida parareconstruir la verdad, honrar a las víctimas y restaurar la confianza en las
instituciones. Sin un manejo adecuado, la justicia queda en manos del azar, ycon ello, todos perdemos.

Eduardo Muñoz - Criminólogo y Criminalista | Especialista en Criminología Aplicada a la Seguridad Consultor en Seguridad Integral y Riesgos | Analista Criminal
@educriminologo





