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miércoles 16 de septiembre de 2026

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“En el Barro”: ¿Por qué nos fascinan los delincuentes en la pantalla?

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Ficción y realidad: el atractivo de la cárcel en la cultura popular

El estreno de En el barro vuelve a poner sobre la mesa un fenómeno que, desde la criminología, resulta tan fascinante como complejo: la paradoja de cómo la sociedad rechaza al delincuente en la vida real pero lo sigue con pasión en la pantalla.

No es un fenómeno nuevo. De Prison Break a Orange Is the New Black, y deVis a Vis aEl Marginal, las series carcelarias han cautivado a millones de espectadores. El éxito persistente de este género obliga a preguntarnos: ¿por qué un universo de violencia, encierro y crueldad genera tanta atracción?

Criminología de las series: cómo humanizan al delincuente

Las series logran lo que el sistema judicial no puede: humanizar al delincuente. Mientras la justicia lo reduce a un número de expediente, la ficción lo muestra con nombre, historia y motivaciones.

Ese mecanismo abre la puerta a la empatía. El espectador conoce sus miedos, lealtades y dolores. Y así se desdibuja la frontera entre “ellos” y “nosotros”. No se trata de justificar el delito, sino de comprender que la criminalidad suele ser síntoma de fracturas sociales y personales mucho más profundas.

Series carcelarias: un espejo de nuestra sociedad

Estas ficciones no hablan solo de cárceles, sino de la sociedad que las construye. La corrupción, las luchas de poder y la brutalidad en pantalla reflejan tensiones sociales reales.

Mirarlas funciona como una catarsis colectiva: enfrentamos lo que tememos, pero desde la comodidad de un sillón. Son un espejo incómodo que, lejos de mostrarnos a los “monstruos” detrás de los muros, nos devuelve nuestra propia fragilidad moral y sistémica.

¿Entretenimiento o romantización del crimen?

Esta poderosa herramienta de análisis también tiene un lado oscuro.¿Hasta qué punto la ficción convierte la violencia en algo atractivo o simplifica la complejidad del delito?

Existe una línea muy fina entre mostrar al delincuente para comprenderlo y hacerlo para justificarlo. En Argentina, donde la discusión sobre seguridad es tan polarizada, estas series no deberían ser solo entretenimiento, sino también una oportunidad para un debate honesto y profundo.

Al final, las cárceles (reales o ficticias), reflejan lo que la sociedad teme y rechaza, y al mismo tiempo nos obligan a mirar de frente problemas que no podemos ignorar.


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Eduardo Muñoz

•Criminólogo

•Autor del libro El Género de la Muerte

•Divulgador en Medios

•Análisis criminológico aplicado a temas sociales deactualidad y seguridad

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