El truco de una abuela para dormir sin frío en los pies: el tip perfecto para este invierno

Entre los pequeños hábitos que ayudan a conservar el calor natural del cuerpo, se recomienda utilizar medias de lana o algodón natural. Ambos tipos son ideales porque permiten que los pies respiren, retienen el calor y evitan la humedad.
En tal sentido, no se aconsejan los materiales sintéticos: pueden provocar transpiración y luego, todavía más frío. Además, es mejor si no ajustan demasiado, para no dificultar la circulación.
Por otra parte, existen infusiones que mejoran la forma en que la sangre circula por el cuerpo. Entre las más efectivas, destacan las de jengibre, canela y ginkgo biloba ya que estimulan la circulación sanguínea, ayudando a que el calor llegue a las extremidades con mayor facilidad.
Durante el día, usar calzado con plantillas de lana o fieltro es un recurso excelente para mantener los pies abrigados, especialmente si la persona pasa mucho tiempo parado o camina en la calle. Esto evita que el frío de los pisos entre en el calzado.
Otro recurso que no falla: colocar una botella de agua caliente en la cama unos minutos antes de acostarse. Puede parecer simple, pero eleva la temperatura del colchón y permite descansar mejor.





