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martes 15 de septiembre de 2026

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El queso y el vino tinto podrían ayudarnos a mantener nuestro cerebro en buen estado, según estudio

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La investigación de la universidad de Iowa State (EE.UU) concluyó que el consumo de queso ayuda a que nuestra capacidad de pensar se deteriore menos con el paso del tiempo. Por otra parte, beber vino tinto a base diaria fomenta la actividad cerebral. ¡Celebran los fanáticos del aperitivo!

Los resultados de un reciente estudio seguramente serán celebrados para quienes disfrutan de los aperitivos, los “piqueos” y también del buen beber. Es decir, prácticamente todos nosotros.

La investigación, conducida por la universidad de Iowa State (EE.UU) y publicada en el Journal of Alzheimer’s Disease del mes pasado, arrojó que el consumo de vino tinto y queso podría proteger nuestras habilidades cognitivas a largo plazo.

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El estudio comprendió un universo de 1.787 personas de entre 46 y 77 años de edad, quienes fueron sometidos a un “Test de Fluidez de Inteligencia” para ver qué tan bien podían pensar en distintos escenarios. Por otra parte, los investigadores también consideraron factores como el tipo de comida y bebidas alcohólicas que consumió el grupo de estudio durante todo el proceso, que tomó unos diez años en total —2006 a 2016—.

Una de las conclusiones de la investigación señaló que a la hora de medir el impacto de la comida en el funcionamiento del cerebro, el queso era el que más incidía en la disminución cognitiva. En palabras más simples, consumir queso ayuda a que nuestra capacidad de pensar y razonar se deteriore menos con el paso de los años.

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Por otra parte, los resultados también mostraron que el consumo diario de vino tinto fomenta la actividad cerebral.

“Me sorprende gratamente que los resultados de nuestro estudio sugieran que comer queso responsablemente y beber vino tinto todos los días no sólo nos ayude a soportar la pandemia, y quizás también a lidiar con un mundo cada vez más complejo y que nunca parece frenarse”. —Dr. Auriel Willette, investigador jefe del estudio—

De todas maneras, los investigadores comentaron que aún falta hacer más estudios para determinar si estos pequeños cambios en la dieta pueden ayudar a que nuestros cerebros funcionen mejor.

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¡Notición! Descorchemos una botellita para celebrar, ¿no?

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