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miércoles 16 de septiembre de 2026

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El motivo por el que tenemos la sensación de que la vida pasa cada vez más rápido

Quiénes cobran este Jueves 16 de Abril

Hay una sensación compartida por mucha gente: la infancia parece extenderse, mientras que la adultez se nos escapa entre los dedos. Los científicos dicen que no es una ilusión moral, sino un efecto de cómo el cerebro registra experiencias. Entender por qué la vida pasa más rápido ayuda a encontrar estrategias para percibirla con más detalle.

Por qué la infancia se siente eterna y la adultez pasa volando

El papel de la novedadDurante la infancia todo resulta nuevo: lugares, rostros y aprendizajes dejan huellas intensas en la memoria. Esa densidad de recuerdos hace que aquel tiempo se sienta largo. En la adultez, la rutina y la repetición disminuyen el número de hitos almacenados, y por eso los años parecen comprimirse en una sucesión de jornadas parecidas.

Memoria y atención como relojLa memoria reciente tiene un rol central: recordamos con nitidez episodios de la niñez pero olvidamos las semanas recientes. Cuando el cerebro registra pocos detalles distintos, la percepción subjetiva del tiempo se acelera. La clave no es el calendario sino cuántos puntos de referencia acumulamos: más variedad equivale a una vida que se siente más extensa.

Cómo hacer que el tiempo “rinda más” según la ciencia

Introducir novedades y prestar atención acotada a lo vivido son recursos prácticos para ‘estirar’ la percepción temporal. Viajes, cambios de rutina o aprender algo nuevo generan registros mentales más ricos. Por eso, tras unas vacaciones intensas muchos sienten que la vida pasa más rápido y, a la vez, que vivieron más cosas en menos días.

Las investigaciones en cronobiología y psicología del tiempo subrayan que la novedad actúa como un ‘reloj interno invisible’. Cuantas más experiencias distintas acumulamos, más segmentos distinguibles hay cuando reconstruimos el pasado. Por el contrario, la monotonía borra límites entre días y semanas, lo que alimenta la idea de que el tiempo se nos va sin dejar rastro.

Para modificar esa percepción, recomiendan romper la rutina: alternar recorridos, practicar la atención plena, apuntar detalles en un diario o probar actividades que exijan concentración. La novedad y la atención selectiva aumentan la cantidad de recuerdos formados y, por ende, la sensación de haber vivido más; estudios explican por qué la vida pasa más rápido si no intervenimos.

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