El camino a semifinales
Del quirófano a la cancha sin escalas: la trastienda de la hazaña de Rodolfo Arruabarrena en el banco de Boca
Pese a haber sido intervenido quirúrgicamente por dos hernias a mitad de semana, el "Vasco" rechazó el reposo aconsejado por los médicos y la dirigencia. Estuvo presente en cada ensayo táctico en Ezeiza y terminó festejando eufóricamente la remontada ante Racing en la Copa Argentina.

En el fútbol profesional, las historias de compromiso y temperamento suelen escribirse sobre el césped, pero a menudo los episodios más reveladores ocurren en la intimidad de los vestuarios y los centros médicos. Un hito paradigmático en la gestión de Rodolfo "El Vasco" Arruabarrena al frente del primer equipo de Boca Juniors demuestra hasta qué punto la convicción de un entrenador puede desafiar las recomendaciones médicas más estrictas.
Durante la antesala de un trascendental cruce de eliminación directa frente a Racing Club por la Copa Argentina, el director técnico del Xeneize debió someterse a una intervención quirúrgica de urgencia tras diagnosticársele dos hernias. Sin embargo, lo que para cualquier profesional hubiera significado varios días de reposo absoluto, para Arruabarrena fue simplemente un trámite matutino que no debía interferir con su planificación táctica.
Martes de quirófano, miércoles de silbato en Ezeiza
La secuencia de los hechos refleja la determinación del técnico. Tras comandar el entrenamiento matutino en el predio de Ezeiza, el Vasco se trasladó al centro médico donde fue intervenido por la tarde. Aunque la cirugía fue calificada como menor, las indicaciones del equipo médico y de las autoridades de la institución fueron contundentes: reposo domiciliario y una licencia de varios días para garantizar una recuperación sin complicaciones.
Arruabarrena declinó de inmediato el ofrecimiento de los dirigentes. Con la mirada puesta en el duelo ante la Academia, un cruce determinante en las aspiraciones del club por avanzar a las semifinales de la Copa Argentina y sostener la lucha en los tres frentes de competición, el DT se presentó a trabajar a primera hora del miércoles.
Durante el miércoles, jueves, viernes y sábado, el DT condujo sin interrupciones los trabajos de preparación, ajustando el esquema táctico y la pelota parada en el predio de Ezeiza antes de embarcar junto con la delegación rumbo a Rosario.
Resistencia, remontada y euforia en el banco
La prueba de fuego llegó en los 90 minutos de juego. En un encuentro de alta intensidad estratégica y física, los cambios dispuestos por Arruabarrena desde el banco resultaron decisivos para revertir un marcador adverso y sellar una remontada memorable ante el conjunto de Avellaneda.
A pesar de las contraindicaciones clínicas y del dolor posoperatorio reciente, se vio al entrenador celebrar los goles con su vehemencia característica: saltos, abrazos con su cuerpo técnico y gritos desmedidos en el área técnica. La victoria no solo aseguró el pasaje a semifinales y extendió su racha invicta a 15 partidos, sino que ratificó la mística de un grupo que peleaba decididamente por los títulos de la temporada.
El episodio quedó grabado en la memoria del vestuario azul y oro como un testimonio de conducción y entrega profesional que sobrepasó los límites del protocolo médico formal.





