Cuando volvieron de trabajar su hijo no podía respirar: comió bolitas magnéticas

Los padres se preocuparon: el más pequeño de la familia, un nene de 5 años, se sentía mal, no podía respirar y tenía la garganta cerrada. En cuanto le preguntaron qué había pasado, respondió que solamente se había tragado una bolita magnética de un juguete.
Sin embargo, la sorpresa llegó unas horas después, cuando los médicos del Hospital Afiliado de la Universidad Médica de Guizhou -en el suroeste de China-, al que lo llevaron descubrieron que no era una sola bolita sino... ¡123!
Pero, ¿cómo y cuándo comió tanta cantidad? La respuesta, se puede decir, se debe al "poder hipnótico de la televisión". Es que cuando los papás salieron a trabajar, como de costumbre, dejaron que su hijo al cuidado de su hermana de 12. De inmediato, los dos se pusieron a ver tele.
Fascinados, mientras ambos veían sus programas favoritos, el pequeño se fue poniendo -y tragando- las perlas magnéticas en su boca una tras otra. La hermana mayor, que estaba a su lado, no se dio cuenta de nada y recién entró en alerta cuando el nene comenzó a mostrar los signos de ahogo.
De inmediato, la familia llevó al chico a ver a un médico local que les dijo que la bolita se excretaría en unos pocos días. Sin embargo, después de casi una semana sin que apareciera, los preocupados padres decidieron llevar al niño al hospital.
Allí, los médicos le hicieron algunas radiografías y se sorprendieron al encontrar un gran bulto de pequeñas bolitas adentro de su estómago. Rápidamente, entonces, programaron una cirugía de emergencia para sacarlas.
Tras cuatro horas de cirugía, los profesionales lograron extraer las pelotitas gracias a una red especial que les permitía "pescarlas".
El doctor Chen Wanwei, que estuvo al frente de la operación, relató que rompieron dos instrumentos quirúrgicos mientras realizaban un "procedimiento difícil", indica el Daily Mail.
Actualmente, el chico se está recuperando bien. Y, con seguridad, nunca más va a comer bolitas magnéticas. Clarin





